domingo, 3 de abril de 2016

A China sin palo selfie Día 2

El primer día de un viaje como este es siempre una auténtica paliza: no he conseguido dormir en el avión, después las colas de inmigración (me refiero a que había mucha gente intentando pasar, no hacía ninguna referencia a la anatomía de los de inmigración). El transporte hasta la ciudad, llegar al hotel, que la habitación no esté lista, etc. Cuando por fin conseguimos la habitación (fantástica, por cierto), salimos a recorrer la ciudad como alma que lleva el diablo. Nuestra idea inicial era bajar por la calle Wangfujing, que es la de nuestro hotel, hasta el parque del Templo del Cielo, pero a cada momento nos desviábamos si algo nos llamaba la atención. Y puestos a decir, lo primero que me ha llamado mucho la atención, es la cantidad de vehículos eléctricos que se mueven por esta ciudad; principalmente unas pequeñas scooters que cada dueño personaliza a su manera, supongo que siempre a peor, pero no me voy a meter con el gusto de los chinos (aunque debería, porque se ve cada personaje que...), también a unas bicicletas decrépitas con cajón para transportar mercancías les han acoplado baterías y motor eléctrico y allí van todas, muy ecológicas, pero sin respetar las más mínimas normas de circulación. Curiosamente, en el otro extremo, también hemos visto dos Teslas (yo hasta ahora no había visto ninguno).
Uno de nuestros desvíos fue hacia la plaza de Tiannamen, pero nos resultó imposible llegar a ella, un montón de chinos (y supongo que de otras nacionalidades también) nos lo impidió. Como somos sevillanos pero no semansanteros, no habíamos visto tal aglomeración de gente vestida con gusto dudoso en la vida. Así que pospusimos Tiannamen para mañana.
En nuestras guías, la calle Wangfujing apunta directamente hasta el parque del Templo del Cielo, pero se supone que acaba antes y había unos cuantos hutongs que teníamos muchas ganas de ver. Los hutong «son los callejones que forman el casco antiguo de la ciudad de Pekín (China). Muchas de estas callejuelas fueron construidas durante las dinastías Yuan, Ming y Qing» la wikipedia dixit; pero también dice la wikipedia y todas la guías, que están destruyendo casi todos ellos y así ha sido con los que pretendíamos visitar hoy. Al final, en otro de nuestros desvíos, conseguimos ver unos cuantos como podéis comprobar por las fotos que pongo al final.
Finalmente llegamos al parque del Templo del Cielo. Una primera consideración: es inmenso Y si lo recorres tan cansado como estábamos nosotros es más inmenso todavía. El parque en sí tiene su interés, sobre todo por los personajes que lo frecuentan; había un par de mujeres que cantaban mientras ciertos colgados del público (sí, eran colgados, no se trata de choque cultural ni de nada de eso, estoy seguro de que los propios chinos también los etiquetan como tal) acompañaban sus canciones con bailes muy sui géneris. El caso es que el equipo que llevaban esas dos mujeres pesaba fácilmente más de 100 kilos y de volumen le iba a la par. También había gente bailando, cantando rock, etc. El Templo del Cielo (o uno de sus edificio principales, porque son varios) es una de las imágenes icónicas de Beijing y tiene casi 600 años. No deja de ser curioso que en China, en Japón, en Perú, en México y en Europa, por la misma época aproximadamente se viera el florecimiento de nuevas culturas que dejaron un amplio legado.
Después de visitar a conciencia el parque, por cierto: creo que éramos los únicos sin palo selfie, vuelta al hotel, esta vez en taxi después del correspondiente regateo y cada uno a luchar contra el jetlag y el cansancio como mejor sabe. Ahora nos toca cenar y creo que me iré pronto a la cama.
Mural en el aeropuerto de Beijing

La tropa orientándose

Ofreciendo transporte hasta el centro

Supongo que sería una jefecilla de los que ofrecían transporte

Uno de los vehículos electricos que atestan las calles (no solo la calzada) de Beijing 

Este no era, ni mucho menos, uno de los más "tuneados"

Chinos haciéndose fotos

Nuestra calle (la de nuestro hotel)

Pintando

Ni idea (lo tengo que buscar cuando tenga tiempo)

Bicicletas y motos de todo pelaje invaden las aceras continuamente


Esta y las siguientes son del parque Changpue, muy cerca 





Avenida E Chang'an que desemboca en Tiannamen y está rodeada de edificios oficiales


No tengo ni idea de a qué se dedicaban aquí

Otro de los vehículos eléctricos, del tamaño de una bicicleta y que se usa como taxi (detrás viajan "comodamente" dos pasajeros)

Esta y las siguientes son del único hutong que encontramos aún en pie






Un mercado en el hutong

El parque del Templo del Cielo




Bailando tangos



Estimados dirigentes pekineses o de quien sea la responsabilidad de esta burrada: no se le ocurre a nadie poner una pantalla gigante delante de unos de los principales monumentos del país 

Añadir leyenda

Suponemos que eran las fotos de una boda









sábado, 2 de abril de 2016

A China sin palo selfie. Día 1

Mi hijo, un compañero suyo y el que les habla nos hemos embarcado en un viaje a China. La idea es recorrer el este de norte a sur utilizando trenes para nuestros desplazamientos y tratando de ver algo de este inmenso país en los 15 que disponemos. 
La primera sensación cuando empezamos a preparar el viaje es la de una cierta frustración, ya que cuantos más libros y guías consultamos, más se llega al convencimiento de que va a ser imposible visitar muchos sitios que parecen interesantísimos. Pero hay razones para ver el vaso medio lleno, así que nos concentramos en lo positivo y olvidamos las frustraciones. 
Mi primera etapa fue el viernes 1 de abril, después de medio acabar toda la tarea que quería dejar lista para poder marcharme tranquilo, tomé el AVE Sevilla - Madrid para pasar la noche en el piso que comparte mi hijo con tres compañeros de trabajo, uno de los cuales, Pedro, es el compañero al que me refería antes y que también viene con nosotros. A los que conocen dicho piso, les alegrará saber que he superado dicha experiencia de supervivencia extrema. Para los que no tengan el gusto de conocer dicho lugar, solo les diré que Diógenes era un mero aficionado. 
Mi hijo con reparaciones de última hora en su equipaje.

En cualquier caso, no hemos dormido en toda la noche ya que teníamos un taxi a las 5 y hemos pasado un buen rato instalando y configurando varias vpn para podernos comunicar desde detrás de la Gran Muralla (buscad en Internet y veréis que es necesario). 

El resto de la tropa (un tanto destrozada, pero animosa).

Ahora estoy en el aeropuerto de Múnich, esperando el vuelo hasta Beijing. 
Continuará.

domingo, 10 de mayo de 2015

La importancia de una guerra

Dentro de unos días (al menos para el que esto escribe) vuelvo a cruzar el Atlántico por quinta vez en lo que va de año y algo que seguro que no se me olvidará en mi equipaje son mis auriculares que cancelan el sonido ambiente: son algo realmente maravillosos para viajar, sobre todo en los viajes largos y te reducen en mucho la fatiga que el continuo ronroneo, por llamarlos de alguna forma, de los motores produce y hace que llegues llegues al otro lado del charco tan fresco como viajar como sardinas en lata permite. Lo curioso es que esos auriculares recogen las ideas que se desarrollaron para permitir comunicaciones seguras entre diversos líderes de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
"SIGSALY" de http://www.nsa.gov/public/publi00007.cfm, originlamente publicada en  http://en.wikipedia
Aunque parece ser que han conseguido miniaturizar un poco todo el sistema si nos atenemos a la imagen de arriba. Efectivamente, el sistema SIGSALY lo que hacía era añadir mucho ruido de forma artifical a las conversaciones telefónicas que mantenían Roosevelt, Eisenhower, MacArthur y Churchill (estos eran los que tenían acceso a las unidades instaladas, por cierto, el de Churchill estaba en el sótano de unos grandes almacenes), ese ruido hacía imposible entender lo que se hablaba excepto si disponías exactamente la información de dicho ruido, en cuyo caso podías aislar la auténtica conversación eliminando dicho ruido. Era distinguir la señal del ruido según Claude Shannon, uno de los teóricos del sistema y padre de la teoría de la información. En el mismo proyecto participaron gente como el propio Alan Turing y todo él estuvo muy entroncando con el nacimiento de los primeros ordenadores.
Mi pequeña maravilla viene a hacer lo mismo: recoge el sonido ambiente y me lo anula para mis descanso y así poder aislarme durante las horas que dura el viaje.
Todo esto se me ha venido en mente porque alguien preguntó en Twitter cuál era la guerra más importante que ha existido:


Un alumno de ella (seguidla, es una persona muy interesante) decía que la Segunda Guerra Mundial es la más importante porque es la que mayor número de muertos ha tenido y ella, con toda la razón, decía que le parecía un argumento muy simplista y pedía ayuda al respecto. La gente le ha dado todo tipo de respuesta para tratar de evitar de decir lo que todos pensamos: la Segunda Guerra Mundial ha sido la más importante, y no es despreciable el argumento de los millones de muertos que causó. Pero también el desgarro de las atrocidades cometidas, como estas están más documentadas que en ninguna otra guerra, la lucha ideológica que supuso y cómo cambió la forma de pensar durante varias generaciones.
Pero no son esos los argumentos que yo quiero utilizar, mi opinión es que la Segunda Guerra Mundial cambió como ninguna otra la vida de todos los habitantes del planeta como ninguna lo ha hecho y que sus efectos perduran más de lo que han perdurado los efectos de ninguna otra y seguirán estando presentes durante muchos años.
En todas las guerras, aunque siempre se destaca el valor y el arrojo, la tecnología ha jugado un papel predominante, no son pocos los ejemplos en los que un ejercito tecnológicamente superior se ha impuesto debido a dicha ventaja (y son muy pocos los que el factor decisivo fuera la valentía de unos pocos). Pero en la Segunda Guerra Mundial la importancia que se le dio a la tecnología alcanzó cotas desconocidas hasta entonces. Multitud de inventos, desarrollos, tecnologías y hasta ciencias completas deben mucho al esfuerzo desarrollado durante dicha guerra en la que nacieron los primeros ordenadores, pero no solo eso: la investigación operativa, la criptografía, la meteorología, la ciencia de la información que hemos mencionado antes y un largo etcétera deben mucho al esfuerzo bélico. Y todas ellas son disciplinas que nos afectan en nuestro día a día (en alguna medida, todas están presentes en nuestros teléfonos, por ejemplo), que nos permiten que el trafico aéreo sea más seguro gracias a los radares y más rápido gracias a los motores a reacción (a chorro que se decía cuando yo era pequeño). Podría hacer una lista mucho más grande, pero repito: no creo que ninguna guerra se acerque en los cambios que la Segunda Guerra Mundial ha supuesto en el día a día de todos los habitantes del planeta setenta años después de finalizada.
Naturalmente, no digo que esos avances no se hubieran producido sin la guerra, pero sí es evidente, tal y como queda de manifiesto en la fantástica biografía de Turing por Andrew Hodge, que el esfuerzo bélico supuso que se eliminaran muchas trabas burocráticas y que se destinaran muchos recursos al desarrollo de avances científicos y tecnológicos que una vez terminada la guerra no recibieron tanto apoyo.
Tampoco trato de justificar la bondad de una guerra en la murieron tantos millones de personas y en la que se cometieron tantas atrocidades, al fin y al cabo, la guerra que más impacto te causó es aquella en la que perdiste a la persona que amabas y nada puede compensar dicha pérdida.
Y recordemos lo que dijo Albert Einstein (sí, parece ser que esto sí lo dijo de verdad él): «No sé qcon qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, lo que sí sé es que en la Cuarta se luchará con piedras y palos»,

viernes, 10 de abril de 2015

Evento Ciencia Jot Down 2015

El autor de este blog junto a sus amigos Ángel Fernández (de Jot Down), Enrique Fernández Borja (autor de Cuentos-Cuánticos), Carlos A. García Vallejo (todavía no es autor de nada, pero cuando lo sea va a merecer mucho la pena) y Clara I. Grima (autora de muchas cosas, aquí hay referencia a ellas), nos hemos embarcado en la segunda edición del Evento Ciencia Jot Down. Que, al igual que en la pasada edición tiene dos componentes: una el Evento en sí, con charlas, mesas redondas, etc. y otra un premio de divulgación o narrativa científica.

¿Por qué lo hacemos? Pues como decimos en el preámbulo de las bases:

Estamos convencidos de que es necesario acercar la ciencia a la sociedad, la ciencia es parte de la cultura y un pueblo mejor informado es un pueblo más libre, a eso se le suma que las naciones que más invierten en ciencia, a medio plazo obtienen una clara compensación por dicha inversión.
Naturalmente, ello implica que tenemos que hacer la ciencia más accesible a los no profesionales y concienciar los de la importancia que tiene, por ello es tan importante la labor de los divulgadores científicos. Dicha labor no siempre se ve recompensada, más bien todo lo contrario en muchos casos, ya que las instituciones habituales en las que se investiga (universidades, centros de investigación, etc.) no tienen canalizados métodos que premien la divulgación y, por tanto, esos trabajos se suelen realizar al margen de las tareas habituales y en ciertas condiciones de “clandestinidad”.
Pero hay otra razón oculta y que hasta ahora no nos habíamos atrevido a confesar: lo hacemos porque nos gusta, porque disfrutamos con ello y nosotros somos los primeros en aprender y divertirnos. Cuando en nuestras reuniones no sabemos cómo hacer algo cuando tenemos dudas entre dos o más opciones, siempre lo resolvemos con la misma regla: ¿cómo nos va a gustar más a nosotros? Puede que sea egoísta por nuestra parte pero, al fin y al cabo, es la única compensación que vamos a recibir por nuestro trabajo..., bueno, eso y la compañía de tanta gente como la que se acercó al evento del año pasado.

Por ello, siguiendo con nuestro egoísmo, os animamos a venir a Sevilla los días 12 y 13 de junio, a participar el concurso. Si hicierais ambas cosas ya no cabríamos en nos de gozo.

Toda la información del evento la podéis encontrar en http://ciencia.jotdown.es/ pero nos gustaría destacar unos cuantos puntos:

  • Fechas: 12 y 13 de junio.
  • Lugar: Salón de actos de ETSI Informática
  • Fila 0: hay una fila 0 que da derecho, entre otras cosas a la cena del viernes (con todos los invitados: mucha gente interesante).
  • Es obligatoria la inscripción.
  • Concurso: un premio de 1000€ y otro de 500€