domingo, 2 de agosto de 2026

4 por 10000 (etapas 10 y 11 Verona - Figueres - Sevilla)

El plan era no volver a hacer paradas salvo el sitio en el que pernoctar y a ello nos atuvimos a pesar de que la mitad de los expedicionarios (Alberto y Marta) habían pasado mala noche y sus problemas intestinales persistían. Así que éramos dos para conducir, pero el camino era sencillo. No lo fue tanto encontrar alojamientos a precios razonables y ello hacía que el lugar en el que íbamos a pasar la noche era bastante indeterminado. Afortunadamente, conseguimos un alojamiento razonable en Figueres, ciudad bastante monotemáticas alrededor de Salvador Dalí. Alberto estaba algo recuperado y nos acompañó a dar un paseo por el centro, aunque se retiró a la hora de la cena.
Y ya solo nos separaban unos 1000 kilómetros de nuestro objetivo final: pan comido después de todo lo que llevábamos. Afortunadamente los dos enfermos ya estaban recuperados, así no se hizo tan penoso el trayecto como podía haber sido de otro modo. Con los besos, abrazos, promesas de otros planes, dimos por terminada este pequeña aventura. Ha merecido mucho la pena.

4 por 10000 (etapa 9 Sarajevo - Verona)

Ya en modo vuelta a casa de forma definitiva. Por mucho que estés disfrutando un viaje (y este lo he disfrutado mucho) siempre cuando se acerca la fecha de volver ansiamos llegar al hogar y este viaje no es una excepción. Así que decidimos intentar muchos kilómetros (también por el temor al tráfico cerca del 31 de julio y el 1 de agosto). Además de kilómetros, teníamos que atravesar la ultima frontera, la que está entre Bosnia y Croacia ya que al estar este último país en territorio Schengen, desde allí hasta Sevilla no nos iban a detener más en esos pasos que nos han hecho perder horas a veces.
Una vez superado ese obstáculo teníamos vía libre (y muchos kilómetros) para llegar a casa. Pero había una parada obligatoria en el parque de los Lagos de Plitvice. El sitio es realmente maravilloso. Hay varias rutas perfectamente marcadas y todas permiten admirar los distintos lagos, todos de un azul impresionante, que están a distintas alturas y conectados por saltos de agua. Como curiosidad negativa, este idílico lugar fue el escenario del primer enfrentamiento armado de la Guerra de Independencia de Croacia, conocido como la "Pascua sangrienta" el 31 de marzo de 1991. En este suceso, fuerzas rebeldes serbias tomaron el parque y fueron repelidas por la policía croata, resultando en dos muertos, marcando así el estallido del conflicto en la región de los Balcanes.
La noche la hicimos en Verona, preciosa ciudad del norte de Italia, con su Arena (antiguo anfiteatro romano), la supuesta casa de Julieta, sus murallas y un centro muy agradable.

martes, 28 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 8 Podgorica - Sarajevo)

Al iniciar la jornada de hoy no sabíamos en qué ciudad íbamos a acabar, dependía de las fronteras, las carreteras, etc. Por el tema de las fronteras, decidimos tirar por una carretera secundaria; era muy secundaria, por ella cabía poco más de un coche de ancho y no había una recta de más de 5 metros. A cambio, los paisajes eran fantásticos y en el paso fronterizo estaba solo el aduanero, con lo cual estuvimos 5 minutos de espera todo lo más.
Ya una vez en Bosnia y Herzegovina, entramos en el país por la parte serbia: ni una bandera del país en el que estábamos y todas las del mundo de Serbia. Hasta que llegamos a Móstar, capital de Herzegobina y ciudad muy famosa durante la guerra de los Balcanes. Allí estuvieron acuarteladas las tropas españolas y existe una plaza de España y varias placas que agradecen a nuestro país en la labor de pacificación y reconstrucción.
En Móstar las señales de la guerra son aún muy visibles (también en Sarajevo, pero no tanto) y hay edificios en ruinas que no fueron reconstruidos y en muchas fachadas se pueden observar los impactos causados por balas u otros objetos más peligrosos.
Incluso se sigue conservando el llamado edificio de los francotiradores, que era un antiguo banco confiscado desde el que los francotiradores disparaban a todo aquel que se le pusiera a tiros. En este sentido, recomiendo una película buenísima: Directo al corazón.
Si se baja hasta la zona antigua (y hay que hacerlo a la vez que miles de turistas te acompañan muy amablemente), se entra en el barrio antiguo, muy bonito aunque todas las casas se han convertido en una sucesión de tiendas y restaurantes para turistas. Naturalmente, todos los caminos llevan al puente viejo, que llevaba 500 años en pie uniendo las dos partes de la ciudad hasta que una de las fracciones croatas que ocupaban la ciudad tuvieron a bien tirarlo. Fue recostruido e inaugurado hace unos 20 años. Desde lo alto del puente se tiran a veces mozos locales con la sana intención de sacar unos cuantos a los turistas morbosos que los animan con la también sana intención de ver cómo se parten la crisma.
Después de nuestra visita a Móstar nos dirigimos por una carretera preciosa encajada entre verdes montañas y con un río/lago al fondo hasta la capital del país: Sarajevo. La parte antigua de esta ciudad tiene su interés. En primer lugar, nos encontramos en el punto exacto desde el que Gavrilo Princip disparó sobre el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, la duquesa Sofía Chotek, hecho que daría lugar al comienzo de la Primera Guerra Mundial. El pobre Princip tuvo una muerte larga y dolorosa desde ese día de 1914: lo encerraron en una prisión en una celda unipersonal y estuvo hasta su muerte encadenado a una pared. Debido a la desnutrición y a la tuberculosis, murió cuatro años después del atentado. Pesaba 40 kilos.
Después de esa esquina histórica, si se gira a la derecha se entra en la parte astrohúngara de la ciudad y si se gira a la derecha en la turca. Ambas separadas (o unidas) por una línea en el suelo de la calle peatonal que las recorre.

lunes, 27 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 7 Atenas - Podgorica)

Hoy era una etapa dura de coche: muchos kilómetros, un par de fronteras, las carreteras albanesas y los conductores de la misma nacionalidad. Así que salimos temprano de Atenas, no sin antes comprar un café y un croissant como el comisario Jaritos. La primera parada fue en el impresionante canal de Corinto. Parece imposible que por esa estrechez puedan pasar barcos.
Una vez cruzado el canal, estábamos en el Peloponeso y fuimos bordeando la orilla sur del golfo de Corinto. Leyendo sobre la batalla de Lepanto «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros», Cervantes dixit. Lo mejor de todo, sin duda, fue el gesto de Juan de Austria, que mandaba la flota que a la postre resultó victoriosa: en el castillo de proa de su navío y, para motivar a la Liga, bailó una gallarda española al son de las flautas con otros dos caballeros. PEstá claro que después de tan magna muestra de virilidad la suerte estaba echada. Tirana, capital de Albania, nos ha parecido la más occidental de las capitales de los Balcanes que llevamos recorridas hasta el momento. Estos días la ciudad está viviendo muchas manifestaciones, por lo que la presencia policial era abrumadora. También destacable es que comimos muy bien por casi nada.
De nuevo el coche, otra forntera y hemos llegado a Pogorica, capital de Montenegro. ciudad muy agradable y con un centro muy animado. En las pocas horas que la hemos podido disfrutar nos ha parecido un sitio en el que podría uno vivir. Rematando lo empezado con el desayuno y la comida, la cena un bocadillo de ćevapi en un pan tradicional montenegrino (lepinja), acompañado de salsa y algo de vegetales ha sido todo un éxito.
Una cuestión no menor de nuestro alojamiento en Podgorica es que en el salón había una puerta en el suelo, al abrirla aparecía una escalera casi vertical que llevaba a una especie de zulo que constituía la tercera habitación del sitio. Alberto durmió allí.