basmateando
viernes, 24 de julio de 2026
4 por 10000 (etapa 4 Belgrado - Bitola)
Macedonia del Norte. Gran descubrimiento, aunque hay que pagar el peaje de otra tortura de cruzar la frontera. En esta ocasión con una camionera a nuestra vera muy cabreada porque la vía de camiones estaba ocupada por coches, con lo cual ha depositado su mano sobre el claxon y no la ha levantado en más de 20 minutos, hasta que han tenido que aparecer cuatro o cinco policías de la aduana para dejarle paso y que se calmara.
Nuestra primera parada ha sido Skopie, la capital. Un sitio ecléctico. Yo diría que alguien con un gusto peculiar (por ser magnánimo) ha tenido un presupuesto bastante ilimitado para salpicar de estatuas y construcciones singulares el lugar natal de Teresa de Calcuta (muchas referencias también a ese personaje de bondad muy discutible). En cualquier caso, podemos decir que es una ciudad "distinta".
Después de la capital, más coche, por una carretera que corre por un cañón impresionante y que también es peculiar, porque es una carretera de dos carriles ambos en la misma dirección. Imagino que a varios kilómetros al este correrá la equivalente que va en dirección norte. Tras varias devaluaciones de carreteras, llegamos a nuestro destino: Bitola, la principal ciudad del sur. Con un cierto aire turco y una calle peatonal llena de bares y restaurantes todos compitiendo por ver quién ponía la música más estridente. Fuera de dicha calle, practiacmaente todos los locales son farmacias o el gran éxito de los Balcanes: casas de juego o apuestas. En algún mommento descubrimos una casa con una ventana de cara a la calle que vendían unos fantásticos bureks. Nuestra cena más apetitosa y barata.
jueves, 23 de julio de 2026
4 por 10000 (etapa 3 Novo Mesto -Belgrado)
Eslovenia merece una visita, increíbles paisajes con un bosque densísimo cubriendo casi todo el país, de vez en cuando salpicados por pequeñas aldeas de casas con encanto. Pero nuestro objetivo es hacer kilómetros, así que hemos de continuar viaje. Nos dirijimos a Belgrado (Serbia), pero con parada en Zagreb (Croacia).
Marta había vivido unos meses en Zagreb a finales del año pasado y, sin que se diera cuenta, pusimos en el navegador la dirección de la casa en la que ella se alojaba. Cuando llegamos a la ciudad, ella emepzó a decir "mira, yo pasaba por aquí", "aquí cogía el tranvía", etc. Pero hasta que no llegamos a su misma calle no se dio cuenta de nuestra jugada: se emocionó hasta las lágrimas.
Muy agradable el centro de Zagreb, aunque es una ciudad con una gran proporción de los edificios con fachadas en mal estado, en los que se ha caído el revestimiento y se ven los ladrillos que lo componen. Pero la zona de la catedral, en obras, y alrededores merecen una parada. Estuvimos comentando que los aficionados de cualquier deporte, como apoyo a su selección, llevan siempre gorros de waterpolo. A Alberto le faltó tiempo para comprarse uno.
Pero, siendo sincero, el día de hoy ha venido marcado por el cruce de la frontera entre Croacia y Serbia: unas dos desesperantes horas parados en el coche porque los Croatas iban muy a su ritmo. Terrible. ¿Por qué la gente cruza las fronteras cuando yo pretendo hacerlo?
Belgrado. Ciudad de contrastes. En el margen izquierdo del río Sava (afluente del Danubio) se tiene la impresión de haber viajado a una ciudad del tercer mundo y del pasado; debe ser deprimente vivir allí. El centro es agradable, con una calle peatonal por la que da gusto pasear, un enorme castillo/parque con cosas por lo menos variopintas: réplicas de dinosaurios, exposiciones de armamento, algunos monumentos e iglesias. Muy concurrido. También hay una zona supongo que para turistas, llena de restaurantes y bares, pero bonita y muy animada. Mañana cruzaremos otra frontera, veamos qué nos depara el futuro y los aduaneros.
miércoles, 22 de julio de 2026
4 por 10000 (etapa 2 Les Arcs -Novo Mesto)
Hoy solo han sido unos 1000 km. Básicamente el norte de Italia y cruzar Eslovenia en diagonal. Hemos salido sobre las 5:30 para evitar las enormes caravanas de los alrededores de Niza, pero con los turnos para conducir no se hace muy penoso. La parada para comer ha sido en Bolonia, donde hemos comido unos fantásticos tortellinis con el clásico ragú (lo que el resto de la humanidad conocemos comos salsa boloñesa). Me ha resultado una ciudad muy agradable, con sus calles porticadas y un centro que invita a pasear(o montar en bici).
Después hemos continuado nuestra ruta hasta Novo Mesto (Eslovenia), solo condicionada por algunos desvíos debido a que parece que Eslovenia la están haciendo al menos sus carreteras) ¿por qué la gente no deja de construir cuando yo viajo? Novo Mesto es precioso, coqueto, con una oferta culinaria muy reducida. Y nuestro alojamiento es una casa sobre unos viñedos a unos 15 km del centro urbano. La dueña nos ha hecho probar los vinos que se producen con sus uvas, con las aviesas intenciones de que compráramos algo.
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