jueves, 23 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 3 Novo Mesto -Belgrado)

Eslovenia merece una visita, increíbles paisajes con un bosque densísimo cubriendo casi todo el país, de vez en cuando salpicados por pequeñas aldeas de casas con encanto. Pero nuestro objetivo es hacer kilómetros, así que hemos de continuar viaje. Nos dirijimos a Belgrado (Serbia), pero con parada en Zagreb (Croacia). Marta había vivido unos meses en Zagreb a finales del año pasado y, sin que se diera cuenta, pusimos en el navegador la dirección de la casa en la que ella se alojaba. Cuando llegamos a la ciudad, ella emepzó a decir "mira, yo pasaba por aquí", "aquí cogía el tranvía", etc. Pero hasta que no llegamos a su misma calle no se dio cuenta de nuestra jugada: se emocionó hasta las lágrimas. Muy agradable el centro de Zagreb, aunque es una ciudad con una gran proporción de los edificios con fachadas en mal estado, en los que se ha caído el revestimiento y se ven los ladrillos que lo componen. Pero la zona de la catedral, en obras, y alrededores merecen una parada. Estuvimos comentando que los aficionados de cualquier deporte, como apoyo a su selección, llevan siempre gorros de waterpolo. A Alberto le faltó tiempo para comprarse uno.
Pero, siendo sincero, el día de hoy ha venido marcado por el cruce de la frontera entre Croacia y Serbia: unas dos desesperantes horas parados en el coche porque los Croatas iban muy a su ritmo. Terrible. ¿Por qué la gente cruza las fronteras cuando yo pretendo hacerlo? Belgrado. Ciudad de contrastes. En el margen izquierdo del río Sava (afluente del Danubio) se tiene la impresión de haber viajado a una ciudad del tercer mundo y del pasado; debe ser deprimente vivir allí. El centro es agradable, con una calle peatonal por la que da gusto pasear, un enorme castillo/parque con cosas por lo menos variopintas: réplicas de dinosaurios, exposiciones de armamento, algunos monumentos e iglesias. Muy concurrido. También hay una zona supongo que para turistas, llena de restaurantes y bares, pero bonita y muy animada. Mañana cruzaremos otra frontera, veamos qué nos depara el futuro y los aduaneros.

miércoles, 22 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 2 Les Arcs -Novo Mesto)

Hoy solo han sido unos 1000 km. Básicamente el norte de Italia y cruzar Eslovenia en diagonal. Hemos salido sobre las 5:30 para evitar las enormes caravanas de los alrededores de Niza, pero con los turnos para conducir no se hace muy penoso. La parada para comer ha sido en Bolonia, donde hemos comido unos fantásticos tortellinis con el clásico ragú (lo que el resto de la humanidad conocemos comos salsa boloñesa). Me ha resultado una ciudad muy agradable, con sus calles porticadas y un centro que invita a pasear(o montar en bici).
Después hemos continuado nuestra ruta hasta Novo Mesto (Eslovenia), solo condicionada por algunos desvíos debido a que parece que Eslovenia la están haciendo al menos sus carreteras) ¿por qué la gente no deja de construir cuando yo viajo? Novo Mesto es precioso, coqueto, con una oferta culinaria muy reducida. Y nuestro alojamiento es una casa sobre unos viñedos a unos 15 km del centro urbano. La dueña nos ha hecho probar los vinos que se producen con sus uvas, con las aviesas intenciones de que compráramos algo.

4 por 10000 (etapa 1 Sevilla - Les Arcs)

El lunes 20 de julio a las 20:20, recién conseguida la segunda estrella, salimos desde Sevilla los cuatro intrépidos viajeros. Nos quedaban por delante unos 1600 kilómetros que recorreríamos principalmente por la noche. Llevábamos comida para sobrevivir aunque nos quedáramos aislados cerca de un mes. Pero es que comer de vez en cuando entretiene.
Si soy sincero, no se me hizo largo el viaje, más bien entretenido. El objetivo, al menos el mío, no es llegar a ningún sitio sino compartir con ellos estos días y las experiencias que surjan. La primera de ellas es que nos llegaban avisos de que nuestro alojamiento estaba muy cerca de un gran incendio forestal y, efectivamente, al acercarnos se veían los restos de esa tragedia al borde del camino. Me persiguen los incendios. Después de alojarnos, dedidimos ir hasta Niza y buscar algo para comer. Y nos encontramos con otra de las características de ese primer día (¿o era ya el segundo?): el calor (unos 38º en Niza con una humedad altísima): no creo haber sudado tanto desde hace muchos años. A pesar de ello y de la pesadilla del parking en el que metimos el coche, pudimos disfrutar de una tarde agradable en la que paseamos por el Paseo de los Ingleses y callejeamos por el viejo Niza. Todo permanece igual que las últimas veces que he estado en esa preciosa ciudad, salvo que han metido dentro varios millones de turistas. ¿Por qué la gente no evita viajar en las fechas en las que yo lo hago? Para comer encontramos una preciosa tienda de quesos y embutidos que nos sirvieron una degustación de quesos a cual más apetecible y lo acabamos con unas riquísimas focaccias. Después fuimos a Mónaco, para que Alberto y Salvador hicieran el recorrido del circuito del gran premio de Montecarlo de Fórmula 1. Vuelta a Les Arcs con una caravana tremenda ¿Por qué la gente no evita coger el coche por las zonas por las que yo me desplazo? Unas pizzas en casa y a descansar.

4 por 10000 (etapa 0 - Cádiz)

Fuimos mis hijos Alberto (35 años), Salvador (23) y su novia Marta a visitar a mi padre (93) a Cádiz. En algú momento Alberto me preguntó que qué trayecto hice cuando fui hace 25 años a Creta en coche (Sevilla - Brindisi en ferry a Igumenitsa - Atenas y de Atenas a Creta de nuevo en ferry). Me lo preguntaba porque pretendía él ir a Atenas, pero a través de los Balcanes. Naturalmente, lo anime a hacerlo y él me preguntó si lo haría con él. Ni lo dudé. Evidentemente, Salvador se apuntó y poco después también Marta. Esos son los 4. Los 10000 no son los hijos de San Luis sino los kilómetros aproximados que vamos a recorrer en unos 12 días. Iremos informando.

viernes, 22 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 8. Monesterio -Sevilla)

 ¡¡¡Casa!!!

Parece que lo he conseguido, pero por ser la última etapa, también ha tenido sus dificultades. Mi idea inicial era atravesar tranquilo la sierra que separa Extremadura de Andalucía (de Aracena en Huelva, Sierra Morena para los sevillanos), sin forzar la máquina. Sabiendo que aunque la tendencia era descendente, siempre me iba a encontrar con muchas subidas. Y así fue. 


 Pero lo cierto fue que, a pesar de las dificultades, hoy las piernas me respondían bien. Pensaba comer en El Ronquillo y coger fuerza para la principal dificultad del día de hoy y de todo el viaje: la Cuesta de la media fanega.



Unos tres kilómetros y medio con una pendiente media entre el 6% y el 7%. Con algunas pequeñas rampas cercanas al 10%. Una tachuela para los corredores de la vuelta a España, todo un Tourmalet para mí. Sin embargo, como decía, todo iba muy bien para mis piernas y a eso de las 12:00 ya estaba en El Ronquillo y no me merecía la pena parar. Así que continué, totalmente convencido de que haría la mitad de la subida andando (y sin vergüenza..., o muy poca). Pues no fue así y la subí entera montado sobre la bici ¡ole yo! No sé si a ello ayudó las numerosas pintadas en el asfalto animándome por parte del pueblo de El Cuervo: eternamente agradecido.


El caso es que tampoco tenía mucho apetito al llegar a la Venta del Alto y decidí realizar una pequeña parada (aliño de remolachas que supo a gloria) y continuar. Desde allí casi todo es bajada, con algunas pequeñas rampas. Pero ya con el cansancio acumulado y el calor, el llegar a casa se convirtió en un suplicio. A ello también contribuyó que esos últimos kilómetros de la N-630 tenían muchísimo más tráfico del que yo pensaba que iba a tener.

Pero, arrastrándome, he llegado a casa, sano y salvo. Feliz de haber llegado, de haber realizado esta pequeña proeza para mí y convencido de que a esta "aventura" le seguirán otras: me ha picado el gusanillo. 

El vídeo de esta etapa lo puedes encontrar aquí.

jueves, 21 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 7. Villafranca de los Barros - Monesterio)

La etapa de hoy se podría resumir en una palabra: muerto. No literalmente, claro está. Si fuera literal, no estaría redactando estas palabras, como puedes sospechar. 
En teoría era una jornada relativamente sencilla, menos kilómetros que otros días y un perfil relativamente plano. Pero este último era engañoso: prácticamente en todo momento se estaba en un falso llano con una pendiente siempre de un 1% o un 2%. No es mucho, pero a estas alturas cansan y sobre todo porque creo que me pesaban en las piernas los kilómetros de ayer. En cualquier caso, es otra de las fases de este tipo de viaje: a veces se vuela eufórico y otras se arrastra uno como un caracol. Como un caracol cansado. Supongo que todo esto permitirá conocerse mejor a uno mismo, pero hubiera agradecido no conocerme tan bién y estar hoy más fuerte.
El pedaleo me llevo primero por Tierra de Barros hasta irme adentrándome en las inmediaciones de la Sierra Morena de Sevilla, que marca el límite entre Extremadura y Andalucía. 
Por los dos últimos pueblos: Fuente de Cantos y Monesterio ya había pedaleado hace unos años con uno de mis hijos, así qué era territorio conocido, por lo cual sabía que desde este último pueblo los 10 km que me faltaban eran todo de bajada. Así que me tomé el llegar a Monesterio como si fuera la meta de hoy. Allí encontré un bar en el que tomé un espléndido bocadillo de jamón. Puede que haya sido lo mejor de la jornada junto con la habitación del hotel en el que me encuentro en este momento.
Si todo sale bien, mañana llegaré a casa. Creo sinceramente que ha merecido mucho, mucho la pena.

El vídeo de esta etapa lo puedes encontrar aquí

miércoles, 20 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 6. Cáceres - Villafranca de los Barros)

La etapa más larga de todo el viaje, casi 120 km. Bien, es verdad que bastante llana y con el viento a favor. Con el viento a favor uno se cree Pogačar, pero lo cierto es que daba un gusto tremendo ir por encima de los 35 km/h sin esfuerzo ninguno. Aún así, se ha hecho dura, más que nada por diversos fallos de organización y por un malestar que me da muy de vez en cuando ¡tenía que ser hoy!
Todo iba marchando sobre ruedas, nunca mejor dicho, hasta llegar Aljucén, localidad en la que me vino la pequeña indisposición que me tuvo K.O. durante unos 30 minutos, y después el miedo que se te queda en el cuerpo. 
Afortunadamente me repuse y pude seguir el camino. Poco después del mediodía llegué a Mérida y allí, aunque las obras no lo pusieron fácil, crucé el segundo gran río de este viaje: el Guadiana.
En la misma Mérida, paré a tomar algo en un bar y allí había un grupo ciclistas, de carreteros, algunos de los cuales creo que me ganaban en edad. Así que tocó tertulia un rato y escuché sus consejos, de dónde comer, etc. Y aunque el consejo no era malo, sí que fue un error seguirlo. Me explico: era uno de estos restaurantes donde sirven un copioso menú con dos platos y postre y no fue la mejor idea para seguir pedaleando por la tarde con más de 30 grados de temperatura. Así que los kilómetros de la tarde han sido bastante penosos, al menos a rato. En Almendralejo tomé la sabia decisión de parar un rato para intentar hacer la digestión. Y ya casi saliendo del pueblo. Encontré un bar y allí paré a tomar una Coca-Cola. Fue un buen rato porque pegué la hebra con dos paisanos y estuvimos un rato hablando de lo humano y lo humano. Ayer mencioné la geografía como una de los grandes ventajas de viajar en bicicleta. Quiero decir que se ve cada río, cada monte, cada pueblo. Otra de las posibilidades que te ofrece este método de desplazarte es hablar con gente que te vas encontrando por el camino. 
Desde Almendralejo quedaban ya poco más de una docena de kilómetros que se hicieron bastante leves y ahora estoy alojado en uno de esos hoteles de carretera sin mucho glamour, pero bastante correcto. 
Creo que en dos días llegaré a casa. 


El vídeo que corresponde con esta etapa lo puedes encontrar aquí.