lunes, 27 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 7 Atenas - Podgorica)

Hoy era una etapa dura de coche: muchos kilómetros, un par de fronteras, las carreteras albanesas y los conductores de la misma nacionalidad. Así que salimos temprano de Atenas, no sin antes comprar un café y un croissant como el comisario Jaritos. La primera parada fue en el impresionante canal de Corinto. Parece imposible que por esa estrechez puedan pasar barcos.
Una vez cruzado el canal, estábamos en el Peloponeso y fuimos bordeando la orilla sur del golfo de Corinto. Leyendo sobre la batalla de Lepanto «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros», Cervantes dixit. Lo mejor de todo, sin duda, fue el gesto de Juan de Austria, que mandaba la flota que a la postre resultó victoriosa: en el castillo de proa de su navío y, para motivar a la Liga, bailó una gallarda española al son de las flautas con otros dos caballeros. PEstá claro que después de tan magna muestra de virilidad la suerte estaba echada. Tirana, capital de Albania, nos ha parecido la más occidental de las capitales de los Balcanes que llevamos recorridas hasta el momento. Estos días la ciudad está viviendo muchas manifestaciones, por lo que la presencia policial era abrumadora. También destacable es que comimos muy bien por casi nada.
De nuevo el coche, otra forntera y hemos llegado a Pogorica, capital de Montenegro. ciudad muy agradable y con un centro muy animado. En las pocas horas que la hemos podido disfrutar nos ha parecido un sitio en el que podría uno vivir. Rematando lo empezado con el desayuno y la comida, la cena un bocadillo de ćevapi en un pan tradicional montenegrino (lepinja), acompañado de salsa y algo de vegetales ha sido todo un éxito.
Una cuestión no menor de nuestro alojamiento en Podgorica es que en el salón había una puerta en el suelo, al abrirla aparecía una escalera casi vertical que llevaba a una especie de zulo que constituía la tercera habitación del sitio. Alberto durmió allí.

domingo, 26 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 6 Atenas)

Primer y único día en el que no nos movemos de nuestra base y objetivo final de nuestro viaje. Aunque realmente el objetivo era el viaje en sí. A primera hora, después de repetir el desayuno de todos los días de mi admirado comisario Jaritos (serie de novelas de Petros Markaris): café y croissant, cogimos el coche para acercarnos al centro. Tráfico nada agobiante, más bien todo lo contrario. Aparcamos cerca de la Universidad y después nos dirigimos a la plaza Sintagma, en la que tuvimos el gusto de contemplar a mucha gente que contemplaba a unos cuantos privilegiados que veían el cambio de guardia del parlamento.
Continuamos por Plaka y calles adyacentes, como buenos turistas que, al fin y al cabo es lo que somos, hasta la hora de comer. Más suvlakis, ensaladas, aceitunas, etc. Me emocioné cuando vi una tienda de helado que vendían los de leche de cabra típicos de Creta (que visité hace 25 años) y no nos pudimos resistir a ellos: deliciosos.
Teníamos entradas para visitar el Acrópolis a las 15h., con la fresquita. Y ciertamente ha sido un éxito. Hacía algo de calor pero más que soportable y presentaba la ventaja de tener que aguantar las aglomeraciones que todo el mundo cuenta. ¿Qué se puede decir del Acrópolis que no se haya dicho antes? Pues eso, algunas imágenes para justificar mi entusiasmo:
Aunque sin duda lo mejor fue que le explicamos a Marta el tema de la razón áurea, el uso de ella en el arte griego y la repetición de rectángulos áureos en el Partenón. Ella se dedicó a sacar algunas fotos con su móvil para ilustrarlo y se acercó un tipo que le dijo que eso era una falta de respeto (sacar fotos con objetos delante), que tenía que borrarlas y se aseguró que lo hacía. Eso fue al principio de estar en lo alto del Acrópolis, el resto no quisimos intervenir mucho aunque los "argumentos" que daban el tipo cada vez nos resultaban más peregrinos. Naturalmente, en el resto de la visita fue un tema de conversación y nos fuimos calentando entre todos. Así que a la vuelta Alberto y yo (con el apoyo de Salvador) decidimos ir a buscar al tipo para decirle que mostrar las proporciones matemáticas de los monumentos griegos no eran una falta de respeto hacia la antigua Grecia, sino todo lo contrario. Naturalmente, sacamos la foto que él decía que estaba prohibidísima delante de sus narices y no se atrevió a decir ni mu. Porbre hombre, no sabía lo que era discutir contra tres Márquez que, por una vez, no lo hacían entre ellos y que se mostraban de acuerdo. Todavía debe estar acordándose de nosotros.

sábado, 25 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 5 Bitola - Atenas)

Dejamos Macedonia del norte con pesar y prometiéndonos volver, aunque dudo que cumplamos nuestra promesa (al menos yo). Para variar, el cruce de la frontera ha sido relativamente sencillo (a lo que ayudaba lo recóndito del sitio: a nadie se le ocurre pasar un día de vacaciones en Bitola, a pesar de que yo lo recomiendo). Y volvíamos a estar en la Unión Europea. Si que Salvador y Marta lo supieran, Alberto y yo habíamos planeado visitar Meteora. Aunque entre Google maps y el ministerio del ramo griego trataron impedirlo por todos los medios, lo conseguimos y mereció mucho la pena. Sitio realmente espectacular. En la escala de Stendhalazo de 0 a 10, creo que en mi casi alcanzó un merecido 9 (el 10 se lo sigo reservando a un anochecer que estaba nublado y estábamos en un ferry en el Pireo, cuando, de pronto, se abrió un hueco entre las nubes que dejó pasar un rayo de solo que iluminó totalmente el Partenón. No pude aguantar las lágrimas, ni casi ahora mientras lo recuerdo). Por si alguien ignora qué es Meteora, que vaya corriendo a la wikipedia y que busque imágenes.
La siguiente parada era Delfos, otras tres horitas de coche, pero carreteras de montaña muy entretenidas (increíble la vista desde lo alto del golfo de Corinto), para llegar a otro de esos sitios que merecen la pena visitar. El templo de Apolo, el teatro, el estadio. Realmente impresionante. Además, no demasiados turistas. Se ve que mi súplica de que no aparezcan tantos turistas en los sitios a los que yo voy está empezando a dar resultado.
Y coche de nuevo hasta Atenas. El barrio en el que Booking ha tenido a bien alojarnos es, digamos, pintoresco y étnicamente diverso. Pero tiene la ventaja de que tenemos todo a tiro de piedra, así que nuestra fantástica cena ha consistiro en gyros y suvlakis de un asador cercano al piso, ensalada de tomate con queso que ha venido con nosotros desde Macedonia (simular al feta pero más sabroso) y, de postre Albertillo ha aparecido en casa con una sandía gigantesca que casi le cuesta la vida.