domingo, 26 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 6 Atenas)

Primer y único día en el que no nos movemos de nuestra base y objetivo final de nuestro viaje. Aunque realmente el objetivo era el viaje en sí. A primera hora, después de repetir el desayuno de todos los días de mi admirado comisario Jaritos (serie de novelas de Petros Markaris): café y croissant, cogimos el coche para acercarnos al centro. Tráfico nada agobiante, más bien todo lo contrario. Aparcamos cerca de la Universidad y después nos dirigimos a la plaza Sintagma, en la que tuvimos el gusto de contemplar a mucha gente que contemplaba a unos cuantos privilegiados que veían el cambio de guardia del parlamento.
Continuamos por Plaka y calles adyacentes, como buenos turistas que, al fin y al cabo es lo que somos, hasta la hora de comer. Más suvlakis, ensaladas, aceitunas, etc. Me emocioné cuando vi una tienda de helado que vendían los de leche de cabra típicos de Creta (que visité hace 25 años) y no nos pudimos resistir a ellos: deliciosos.
Teníamos entradas para visitar el Acrópolis a las 15h., con la fresquita. Y ciertamente ha sido un éxito. Hacía algo de calor pero más que soportable y presentaba la ventaja de tener que aguantar las aglomeraciones que todo el mundo cuenta. ¿Qué se puede decir del Acrópolis que no se haya dicho antes? Pues eso, algunas imágenes para justificar mi entusiasmo:
Aunque sin duda lo mejor fue que le explicamos a Marta el tema de la razón áurea, el uso de ella en el arte griego y la repetición de rectángulos áureos en el Partenón. Ella se dedicó a sacar algunas fotos con su móvil para ilustrarlo y se acercó un tipo que le dijo que eso era una falta de respeto (sacar fotos con objetos delante), que tenía que borrarlas y se aseguró que lo hacía. Eso fue al principio de estar en lo alto del Acrópolis, el resto no quisimos intervenir mucho aunque los "argumentos" que daban el tipo cada vez nos resultaban más peregrinos. Naturalmente, en el resto de la visita fue un tema de conversación y nos fuimos calentando entre todos. Así que a la vuelta Alberto y yo (con el apoyo de Salvador) decidimos ir a buscar al tipo para decirle que mostrar las proporciones matemáticas de los monumentos griegos no eran una falta de respeto hacia la antigua Grecia, sino todo lo contrario. Naturalmente, sacamos la foto que él decía que estaba prohibidísima delante de sus narices y no se atrevió a decir ni mu. Porbre hombre, no sabía lo que era discutir contra tres Márquez que, por una vez, no lo hacían entre ellos y que se mostraban de acuerdo. Todavía debe estar acordándose de nosotros.

sábado, 25 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 5 Bitola - Atenas)

Dejamos Macedonia del norte con pesar y prometiéndonos volver, aunque dudo que cumplamos nuestra promesa (al menos yo). Para variar, el cruce de la frontera ha sido relativamente sencillo (a lo que ayudaba lo recóndito del sitio: a nadie se le ocurre pasar un día de vacaciones en Bitola, a pesar de que yo lo recomiendo). Y volvíamos a estar en la Unión Europea. Si que Salvador y Marta lo supieran, Alberto y yo habíamos planeado visitar Meteora. Aunque entre Google maps y el ministerio del ramo griego trataron impedirlo por todos los medios, lo conseguimos y mereció mucho la pena. Sitio realmente espectacular. En la escala de Stendhalazo de 0 a 10, creo que en mi casi alcanzó un merecido 9 (el 10 se lo sigo reservando a un anochecer que estaba nublado y estábamos en un ferry en el Pireo, cuando, de pronto, se abrió un hueco entre las nubes que dejó pasar un rayo de solo que iluminó totalmente el Partenón. No pude aguantar las lágrimas, ni casi ahora mientras lo recuerdo). Por si alguien ignora qué es Meteora, que vaya corriendo a la wikipedia y que busque imágenes.
La siguiente parada era Delfos, otras tres horitas de coche, pero carreteras de montaña muy entretenidas (increíble la vista desde lo alto del golfo de Corinto), para llegar a otro de esos sitios que merecen la pena visitar. El templo de Apolo, el teatro, el estadio. Realmente impresionante. Además, no demasiados turistas. Se ve que mi súplica de que no aparezcan tantos turistas en los sitios a los que yo voy está empezando a dar resultado.
Y coche de nuevo hasta Atenas. El barrio en el que Booking ha tenido a bien alojarnos es, digamos, pintoresco y étnicamente diverso. Pero tiene la ventaja de que tenemos todo a tiro de piedra, así que nuestra fantástica cena ha consistiro en gyros y suvlakis de un asador cercano al piso, ensalada de tomate con queso que ha venido con nosotros desde Macedonia (simular al feta pero más sabroso) y, de postre Albertillo ha aparecido en casa con una sandía gigantesca que casi le cuesta la vida.

viernes, 24 de julio de 2026

4 por 10000 (etapa 4 Belgrado - Bitola)

Macedonia del Norte. Gran descubrimiento, aunque hay que pagar el peaje de otra tortura de cruzar la frontera. En esta ocasión con una camionera a nuestra vera muy cabreada porque la vía de camiones estaba ocupada por coches, con lo cual ha depositado su mano sobre el claxon y no la ha levantado en más de 20 minutos, hasta que han tenido que aparecer cuatro o cinco policías de la aduana para dejarle paso y que se calmara.
Nuestra primera parada ha sido Skopie, la capital. Un sitio ecléctico. Yo diría que alguien con un gusto peculiar (por ser magnánimo) ha tenido un presupuesto bastante ilimitado para salpicar de estatuas y construcciones singulares el lugar natal de Teresa de Calcuta (muchas referencias también a ese personaje de bondad muy discutible). En cualquier caso, podemos decir que es una ciudad "distinta".
Después de la capital, más coche, por una carretera que corre por un cañón impresionante y que también es peculiar, porque es una carretera de dos carriles ambos en la misma dirección. Imagino que a varios kilómetros al este correrá la equivalente que va en dirección norte. Tras varias devaluaciones de carreteras, llegamos a nuestro destino: Bitola, la principal ciudad del sur. Con un cierto aire turco y una calle peatonal llena de bares y restaurantes todos compitiendo por ver quién ponía la música más estridente. Fuera de dicha calle, practiacmaente todos los locales son farmacias o el gran éxito de los Balcanes: casas de juego o apuestas. En algún mommento descubrimos una casa con una ventana de cara a la calle que vendían unos fantásticos bureks. Nuestra cena más apetitosa y barata.