viernes, 14 de agosto de 2026

Mi primer eclipse de Sol total

Como es bien sabido, en 2026 disfrutaremos del primero de tres eclipses en años consecutivos. Estudiando la zona de totalidad tuve claro desde el principio que en los montes de León se daban buenas circunstancias para que pudiéramos disfrutar de un gran espectáculo. Así que busqué una casa por esa zona y empezamos a preparar todo. La casa que encontré estaba en Cuevas de Viñayo (habitantes = 8). El pueblo en sí estaba encerrado en un valle, pero junto a él habían unas colinas que prometían una buena visibilidad. El eclipse era el miércoles y nosotros llegamos el lunes. Además de visitas a lugares cercanos, los dos días previos subimos a las colinas para encontrar la mejor localización (curiosamente era en un sitio bastante bajo, era el último en el que se ocultaba el Sol). Esos dos días pude hacer alguna foto que creo que me quedó bien:
Para el día del eclipse le habíamos comentado a todo el pueblo (y visitantes) cuál era el mejor sitio. Así que allí fuimos todos.
Yo llevaba un minitelescopio inteligente que permite hacer un seguimiento automático, así que no me tenía que preocupar por ir reenfocando. Y este es el resultado (en orden inverso cronológico):

domingo, 2 de agosto de 2026

4 por 10000 (etapas 10 y 11 Verona - Figueres - Sevilla)

El plan era no volver a hacer paradas salvo el sitio en el que pernoctar y a ello nos atuvimos a pesar de que la mitad de los expedicionarios (Alberto y Marta) habían pasado mala noche y sus problemas intestinales persistían. Así que éramos dos para conducir, pero el camino era sencillo. No lo fue tanto encontrar alojamientos a precios razonables y ello hacía que el lugar en el que íbamos a pasar la noche era bastante indeterminado. Afortunadamente, conseguimos un alojamiento razonable en Figueres, ciudad bastante monotemáticas alrededor de Salvador Dalí. Alberto estaba algo recuperado y nos acompañó a dar un paseo por el centro, aunque se retiró a la hora de la cena.
Y ya solo nos separaban unos 1000 kilómetros de nuestro objetivo final: pan comido después de todo lo que llevábamos. Afortunadamente los dos enfermos ya estaban recuperados, así no se hizo tan penoso el trayecto como podía haber sido de otro modo. Con los besos, abrazos, promesas de otros planes, dimos por terminada este pequeña aventura. Ha merecido mucho la pena.

4 por 10000 (etapa 9 Sarajevo - Verona)

Ya en modo vuelta a casa de forma definitiva. Por mucho que estés disfrutando un viaje (y este lo he disfrutado mucho) siempre cuando se acerca la fecha de volver ansiamos llegar al hogar y este viaje no es una excepción. Así que decidimos intentar muchos kilómetros (también por el temor al tráfico cerca del 31 de julio y el 1 de agosto). Además de kilómetros, teníamos que atravesar la ultima frontera, la que está entre Bosnia y Croacia ya que al estar este último país en territorio Schengen, desde allí hasta Sevilla no nos iban a detener más en esos pasos que nos han hecho perder horas a veces.
Una vez superado ese obstáculo teníamos vía libre (y muchos kilómetros) para llegar a casa. Pero había una parada obligatoria en el parque de los Lagos de Plitvice. El sitio es realmente maravilloso. Hay varias rutas perfectamente marcadas y todas permiten admirar los distintos lagos, todos de un azul impresionante, que están a distintas alturas y conectados por saltos de agua. Como curiosidad negativa, este idílico lugar fue el escenario del primer enfrentamiento armado de la Guerra de Independencia de Croacia, conocido como la "Pascua sangrienta" el 31 de marzo de 1991. En este suceso, fuerzas rebeldes serbias tomaron el parque y fueron repelidas por la policía croata, resultando en dos muertos, marcando así el estallido del conflicto en la región de los Balcanes.
La noche la hicimos en Verona, preciosa ciudad del norte de Italia, con su Arena (antiguo anfiteatro romano), la supuesta casa de Julieta, sus murallas y un centro muy agradable.