lunes, 18 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 4. Plasencia - Grimaldo)

La etapa más sencilla hasta el momento. Han sido solo 35 km, con buena temperatura y el viento no era en contra. Así que he llegado al objetivo que tenía, Grimaldo, bastante temprano y nada fatigado. Espero que me sirva de descanso para tomar fuerzas en las próximas jornadas. 
(Se me ve con cara de asco porque intentaba tapar las tres últimas letras del nombre del pueblo)

De lo que sí, quisiera hablar es del propio Grimaldo y del alojamiento en el que estoy: la posada de Grimaldo. El pueblo en sí son casi literalmente tres casas, pero tiene su iglesia y su castillo. La primera está cerrada casi siempre y el segundo es de propiedad privada y no se puede pasar. Aún así se pueden admirar ambos desde fuera y son coquetos y bonitos. Servicios tiene lo justo: su bar y un asador, pero este estaba cerrado por ser lunes. 
En cuanto al alojamiento la posada de grimaldo, como ya he dicho anteriormente ha resultado ser todo un descubrimiento, una casa rural con cinco habitaciones, las cuales se pueden alquilar individualmente todos rodeado de mucha vegetación y con dos personas que la atienden que son de los más amables. Muy muy recomendable.

El vídeo que recoge esta étapa lo puedes ver aquí.

domingo, 17 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 3. Béjar - Plasencia)

Sobre la etapa de hoy más que hablar de mí, me gustaría hablar algo sobre los fuegos, que han sido un gran condicionante. Existen varios de ellos muy activos en la provincia de Cáceres que es la que estoy atravesando. De hecho, no sabía si hoy podría avanzar algo o solo unos cuantos kilómetros. 
La idea original era usar la Vía Verde desde Béjar hasta Plasencia y después, si las fuerzas ayudaban, seguir hasta Grimaldo. La ventaja de esa vía verde es que está muy bien acondicionada y todo o prácticamente todo es de descenso. Así que con buen ánimo partí desde Béjar y me encaminé hacia dicha Vía Verde. Desde las primeras pedaladas ya me impresionó la belleza de ella, la via verde, no las pedaladas; prácticamente todo el camino está rodeado de árboles que forman una bóveda que te protegen del sol. 
En un momento, dado a la derecha de la ruta se veía un paisaje impresionante: abajo un pantano, todo rodeado de montañas, algún pueblo salpicado entre los valles y, para que todo no fuera perfecto, un devastador incendio a la izquierda. 

En diversas ocasiones, al cruzarme con alguien, le preguntaba si la ruta estaba abierta o no. Y en general todos me decían que sí que estaba abierta. Sin embargo , en Hervás, alguien me desaconsejó continuar y me sugirió que me quedara en el propio Hervás. Decidí andar unos cuantos kilómetros más y entonces me crucé con alguien que subía y lo paré para preguntarle por la ruta. Resultó ser alguien que se estaba preparando para el campeonato de España de grável y que ya había participado en el mundial y que venía desde Plasencia, por lo tanto,  la ruta estaba abierta y no entrañaba peligro. Lo único que me previno es que más adelante encontraría los restos del fuego que había pasado por encima de la Vía Verde. Y así fue y era desolador, aunque todo parecía apagado sí que se notaba aún el calor que emanaba de la tierra y del negro de las cenizas que reflejaban la luz del sol. Por dar un toque de optimismo, diré que daba la sensación de que los árboles, al menos en esa zona, habían aguantado bastante bien el fuego y el calor y confío en que se recuperen.
Al final de la Vía Verde, la verdad es que me encontraba un tanto cansado: el calor, el viento de frente, los kilómetros acumulados. Con lo cual decidí, aunque era muy temprano, quedarme a pasar la noche en Plasencia.

Mañana se presenta otra jornada con gran incertidumbre, de nuevo por los incendios. Uno de los posibles objetivos que es Casar de Cáceres se encuentra rodeado del fuego, supongo que me quedaré un poco antes y así esperar a ver cómo evoluciona todo.

El vídeo que recoge esta etapa (y alguna otra) es este.

sábado, 16 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 2. Mozárbez - Béjar)

Lo principal que se puede decir de la ruta de hoy es que ha sido aburrida. Lo digo eso en un sentido positivo. En principio, había varias dificultades: mucho calor, casi 800 m de desnivel positivo y algo de viento en contra.


 Sin embargo, todo ha ido bastante bien, con muchas paradas por el calor, pero nada reseñable. Más o menos a mitad de camino estaba Guijuelo y allí paré a tomárme, una Coca-Cola y un bocadillo de jamón. Guijuelo es famoso por su jamón, pero yo debo haber tenido mala suerte cada vez que he parado allí. En primer lugar, en muchos bares hay numerosos signos de extrema derecha, lo cual ya predispone a uno en contra, pero lo cierto es que paré en un bar y pedí una Coca-Cola y bocadillo de jamón y el pan era malísimo y el jamón de muy baja categoría, para colmo no se podía pagar con tarjeta cosa que detesto profundamente. La Coca-Cola estaba bien.
Durante toda la ruta había bastantes subidas y bajadas, pero es cuestión de tomarlo con filosofía y tranquilidad. Lo que sí es destacable es que este día he alcanzado el punto más alto de toda la ruta, poco más de 1200 metros sobre el nivel del mar. 

A partir de ese punto todo era bajada  hasta Béjar. 
He llegado a dicho pueblo sobre la 1:30 de la tarde y me he alojado en un hostal que, para colmo, no tiene aire acondicionado. 
Por la tarde noche, aunque estaba bastante distraído por una larga sucesión de jadeos, golpes acompasados y alguna que otra referencia a la divinidad, he ido a dar un paseo para comprar algunas vituallas y cenar algo. Curiosamente, al terminar la cena mientras volvía a mi stand, recibí un golpe en el hombro y cuando me vuelvo indignado veo que es una pareja muy amiga de nosotros. 
Realmente no sé qué hacer. Mañana hay incendio forestales muy graves muy cercanos y, en principio, la ruta prevista pasa casi por ellos. Ya veremos.

El vídeo que recoge esta etapa (y alguna otra) es este.

viernes, 15 de agosto de 2025

Salamanca - Sevilla (etapa 1. Salamanca - Mozárbez)

Me propongo realizar una ruta en bicicleta entre Salamanca y Sevilla. 
He estado pasando una semana maravillosa en Santander en un curso para jóvenes de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo y a la vuelta me propongo ir desde Salamanca hasta Sevilla. Como he dicho anteriormente.
La idea es hacer parte del recorrido de la Vía de la Plata, que también es el Eurovelo 1. A a la vuelta de Santander me han dejado en Salamanca y he empezado la ruta. Como ya era tarde, el plan inicial era simplemente llegar hasta un pueblo que está poco más de 15 km de Salamanca. Aunque a todos nos gusta que los planes salgan bien, y no solo al coronel John "Hannibal" Smith, hay que estar preparado mentalmente ante las adversidades, porque todo se ha torcido un poco nada más salir de Salamanca, ya que me encontré que mi ruta estaba totalmente cortada. Así que tocaba encontrar vía alternativa. No fue tarea fácil y eso que contaba con toda la tecnología con la que puede uno contar. Pero, aun así, estoy casi seguro que di alguna vuelta de más y que mis piernas tuvieron que pedalear algunos kilómetros extras. No solo eso, sino que además, en vez de realizar la ruta por la carretera más o menos aceptable y asfaltada, me encontré en mitad o, más bien, al comienzo de una senda bastante pedregosa que no permitía avanzar demasiado rápido, al menos a mí, un sexagenario, cada vez más cerca de los setenta y algo pasado de peso, aunque con una media aceptable forma física. 
No lo he comentado anteriormente, pero la meseta castellana me recibía con unos agradables casi 40 grados centígrados que, francamente, no ayudaban. Pero no culpemos de todo a dicha meseta, ¿qué podríamos esperar un 15 de agosto? Así que el comienzo de mi aventura era encontrarme en un camino desconocido, con unas temperaturas demasiado altas, sin comida y con no demasiada agua: no hay mejor forma de empezar una ruta. 
Todo consiguió enmendarse y al cabo de 30 minutos conseguí volver a la ruta original. Y poco más tarde llegué a mi objetivo, un hotel que ya había reservado. En dicho alojamiento no me han puesto las cosas demasiado fáciles. En primer lugar, no me han dejado subir la bici a la habitación, cosa que también encuentro relativamente normal, pero también ha sido imposible sacar algo de comida de la máquina de vending que había y creo que la tienda o el bar más cercano se encuentra en Salamanca, justo al principio de mi ruta. Así que aquí me encuentro, tumbado en la cama, sin haber comido absolutamente nada, pero relativamente contento. Veremos mañana que nos depara el día.

El vídeo que recoge esta etapa (y alguna otra) es este.

martes, 11 de mayo de 2021

El vuelo de Gagarin y el número 125

Aunque el vuelo de Gagarin fue totalmente automático, existía un mecanismo que le permitía al cosmonauta tomar el control de la nave en caso de emergencia. Para acceder a la dirección manual era necesario teclear una clave secreta de tres cifras en un dial con seis números. En cierta forma era esencial que el cosmonauta no conociera dicha clave para evitar que, en el caso de que perdiera la cabeza e hiciera alguna locura por alguna razón desconocida. Era el primer vuelo de un hombre en el espacio y, por lo tanto, todo era terra ignota.
El mecanismo que permitía el control manual de la Vostok 1 (el teclado en la parte superior del lateral izquierdo).

Así, Korolev (el capo máximo del programa espacial soviético) creó una comisión que, bajo su mandato, decidió el procedimiento. El cual era tan simple como que en la cabina iba un sobre cerrado que solo tenía que abrirse en caso de emergencia que contenía el número secreto. Sin embargo, parece ser que los miembros de la comisión confiaban más en Gagarin que en los automatismos de la nave y todos y cada uno de ellos fueron aprovechando algún momento de descuido para pasarle al cosmonauta dicho número (125).
Parece ser que no es cierto que el sobre contuviera un problema de matemáticas cuya solución fuera precisamente 125 para dificultar aún más la labor de Gagarin (y como método suplementario de garantizar que este no había perdido la cabeza).

miércoles, 7 de octubre de 2020

Egonobelizando

 Esta semana han anunciado que la mitad del Nobel de física de este extraño año ha sido para Roger Penrose. Varios de mis trabajos tratan sobre los mosaicos de Penrose.

Dando una charla con una imagen de Roger Penrose al fondo

Y me ha dado por mirar mi distancia al bueno de Roger con la herramienta de la AMS. Es una herramienta limitada ya que solo considera los trabajos incluidos en cierto número de revistas con alto contenido matemático, pero da una cota superior a esa distancia:

Esa distancia es 4. Y se podía haber reducido si hubiera publicado con Harary (Frank), cosa que no hice por razones que no voy a contar.


Ya puestos, he cogido un artículo de Gaussianos en el que habla de personas con formación matemática que recibieron el Nobel y he calculado mi distancia con algunos (no con todos, ni mucho menos). Y veo que hay al menos una docena de galardonados que pueden "presumir" de estar a menos de seis grados de separación de mí usando esa muy limitada base de datos. Por ejemplo, igual al lector le suene:



Sí el de Una mente maravillosa. Algunos otros ejemplos:











Incluso Paul Dirac no anda muy lejos:

sábado, 1 de agosto de 2020

Novela negra japonesa

La salvación de una santa - Megustaleer

Estos son solo unas notas para yo recordar cosas que he sabido y que me han gustado. Por favor, no se juzgue ni su redacción ni su contenido ya que, como digo, son anotaciones inconexas que no quiero que se me pierdan.

Existe una especie de Holmes japonés (casi coetáneo, pero he leído alguna vez que inspirado) que se llama Hanshichi. Sus historias son bastante cortas y, para mi gusto, demasiado naifs, pero no está mal leer unas cuantas de ellas para cogerles el aire al ambiente de Japón de hace 100 años.

Fantasmas 

Los relatos de Hanshichi son interesantes, entretenidos y están muy bien escritos. Son una manera inmejorable de acercarnos a Japón y conocer la composición política, social, económica y familiar de finales de la era Edo (1603-1868). 


Nos familiarizamos con su calendario y celebraciones. Conocemos la estructura de la policía y aprendemos que tienen ingresos bajos que les obligan a tener otros negocios. Vemos a los ciudadanos acudir con frecuencia a los baños, cómo se organiza un vecindario o cómo se enfrentan a los incendios. Asisten con frecuencia a los templos y no dudan en atribuir a fantasmas y espíritus los hechos misteriosos. Son amables y educados y el honor es tan importante para ellos que no dudan en practicar el seppuku (harakiri) si piensan que van a perderlo. Me ha sorprendido la familiaridad con que habla del trabajo de las prostitutas, desprovista de juicios morales. O el papel de la mujer, más relevante social y familiarmente que en el occidente de la misma época.

Keiji Okamoto es el nombre real de Okamoto Kidô, 岡本 綺堂. Nació en 1872 en Shiba Takanawa, un barrio de Minato en Tokio. Su padre fue un samurái que tras la Reforma de Meiji dejó el servicio del Shogûn (gobernador) y comenzó a trabajar como traductor para la Legación Británica. 



De mediados del siglo XX es una novela que me parece muy original (esta ya sí la recomiendo) que es El expreso de Tokio de Seicho Matsumoto. En japonés se llama puntos y líneas y el autor habla de corrupción.  


Después La llave maestra de Masako Togawa, antigua cantante de cabaret.


Puede que la novela negra más famosa reciente sea Out de Natsuo Kirino (hay muchas escritoras japonesas de novela negra -ignoro la razón-), es un tanto sórdida (personajes con vidas bastante miserables) y, por lo tanto, muestra una cara de Japón muy distinta de la habitual (por cierto, el bentó es algo muy típico japonés y son cajitas con comida para cuando vas a trabajar o, sobre todo, para cuando se viaja).


Puede que mi escritor favorito sea Keigo Higashino, del cual he leído tres novelas (con el curioso personaje de Galileo) que me parecen muy interesantes: La devoción del sospechoso X (en esta una de las protagonistas también trabaja con los bentós) y  La salvación de una santa son las dos mejores para mi gusto.