sábado, 15 de junio de 2013

Su vaca y él

Uno de esos libros que siempre recomiendo es la recolección de memorias de Pablo Neruda que lleva por título "Confieso que he vivido" y a fe mía que, una vez leído el libro, el título parece inmejorable. Como es bien sabido, recoge el poeta diversas historias que abarcan buena parte de su vida. Una de esos episodios, en el que narra su relación con Omar Vignole siempre me ha parecido especialmente divertida y he tratado de escarbar un poco en internet por aquello de corroborarla. Curiosamente, lo que aparece en casi todos sitios son la palabras que Neruda le dedica, así que las copio aquí por si alguien no las conoce o las tiene olvidadas (y también porque puede que alguien encuentre que el Nobel chileno escribe mejor que yo):


En Buenos Aires conocí a un escritor argentino, muy excéntrico, que se llamaba o se llama Omar Vignole. No sé si vive aún. Era un hombre grandote, con un grueso bastón en la mano. Una vez, en un restaurant del centro donde me había invitado a comer, ya junto a la mesa se dirigió a mí con un ademán oferente y me dijo con voz estentórea que se escuchó en toda la sala repleta de parroquianos: “¡Sentáte,Omar Vignole!”. Me senté con cierta incomodidad y le pregunté de inmediato: “¿Por qué me llamas Omar Vignole, a sabiendas de que tú eres Omar Vignole y yo Pablo Neruda?”. “Sí, me respondió, pero en este restaurant hay muchos que sólo me conocen de nombre y, como varios de ellos me quieren dar una paliza, yo prefiero que te la den a tí”.
Este Vignole había sido agrónomo en una provincia argentina y de allá se trajo una vaca con la cual trabó una amistad entrañable. Paseaba por todo Buenos Aires con su vaca, tirándola de una cuerda. Por entonces publicó algunos de sus libros que siempre tenían títulos alusivos: Lo que piensa la vaca, Mi vaca y yo, etcétera, etcétera. Cuando se reunió por primera vez en Buenos Aires el congreso del Pen Club mundial, los escritores presididos por Victoria Ocampo temblaban ante la idea de que llegara al congreso Vignole con su vaca. Explicaron a las autoridades el peligro que les amenazaba y la policía acordonó las calles alrededor del Hotel Plaza para impedir que arribara, al lujoso recinto donde se celebraba el congreso, mi excéntrico amigo con su rumiante.
Todo fue inútil. Cuando la fiesta estaba en su apogeo, y los escritores examinaban las relaciones entre el mundo clásico de los griegos y el sentido moderno de la historia, el gran Vignole irrumpió en el salón de conferencias con su inseparable vaca, la que para complemento comenzó a mugir como si quisiera tomar parte en el debate. La había traído al centro de la ciudad dentro de un enorme furgón cerrado que burló la vigilancia policial.
De este mismo Vignole contaré que una vez desafío a un luchador de catchascan. Aceptado el desafío por el profesional, fijó la noche del encuentro en un Luna Park repleto. Mi amigo apareció puntualmente con su vaca, la amarró a una esquina del cuadrilátero, se despojó de su elegantísima bata y se enfrentó a “El Estrangulador de Calcuta”. Pero aquí no servía de nada la vaca, ni el suntuoso atavío del poeta luchador. “El Estrangulador de Calcuta” se arrojó sobre Vignole y en un dos por tres lo dejó convertido en un nudo indefenso, y le colocó, además, como signo de humillación, un pie sobre su garganta de toro literario, entre la tremenda rechifla de un público feroz que exigía la continuación del combate.
Pocos meses después publicó un nuevo libro: Conversaciones con la vaca. Nunca olvidaré la originalísima dedicatoria impresa en la primera página de la obra. Así decía, si mal no recuerdo: “Dedico este libro filosófico a los cuarenta mil hijos de puta que me silbaban y pedían mi muerte en el Luna Park la noche del 24 de febrero”.

Unas pequeñas puntualizaciones al maestro Neruda: parece ser que no era Viñole (así suele venir escrito su apellido y considérese esta la primera puntualización) agrónomo sino veterinario. Respecto a su muerte fue en 1967 (había nacido en 1904), no mucho antes que el chileno y, por si a alguien le interesa, en varios blogs se encuentran críticas de sus libros que parece que no interesaron mucho en su época y que aún interesarían menos ahora.

Si a estas alturas queda alguien muy, pero que muy interesado, aún le puedo dar alguna referencia más. Por ejemplo, en esta página se pueden encontrar cuatro libros de Vignole, entre los que está el que muchos dicen que es su mejor obra "El hombre que se depiló la ingle" (yo más bien diría la menos mala) y en esta otra página dan reseñas (incluso parece que se han leído los libros) a tres de sus obras: "La camiseta del jefe de policía", "El hombre de la vaca" y "Canto al gran matarife".


Por último, si alguno se anima a leer alguna de sus obras, que sepa que es bajo su entera responsabilidad y le comunico que no es necesario que comparta sus impresiones conmigo: avisados estáis.

viernes, 6 de julio de 2012

Siempre tendremos algo de Gabo

Leo en El País que Gabriel García Márquez padece demencia senil, que no volverá a salir ninguna línea nueva de su pluma. Naturalmente ello me produce sentimientos encontrados. Pero, básicamente es el dolor que produce el que se esté apagando alguien que nos ha aportado tanto. En cierto sentido, hay gente, desconocidos, a la que sentimos cerca nuestro, casi como si fueran familiares. En mi caso, Gabo es uno de ellos. Así que permitidme que os comente cómo entró en nuestra familia:
Ya he dicho en algún sitio que una de las personas que más ha influido en mi vida fue mi abuelo Ventura (tanto que mi mujer decidió que nuestro último hijo llevaría su nombre y cuando lo comunicamos a unos y a otros de nuestra familia, todo el mundo reaccionaba igual: se saltaban las lágrimas de emoción: las mismas que me bajan por mis mejillas mientras escribo estas líneas). La pasión de mi abuelo Ventura era la literatura, así que supongo que yo no comprendía bien su excitación, su nerviosismo ante un libro nuevo que acababa de salir en aquel invierno de 1967-68 (sé que salió un poco antes, pero por aquel entonces fue cuando llegaron a él noticias, críticas de ese libro en esa época pre-internet, en esa gris Sevilla de una gris España), pero recuerdo perfectamente cuando por fin lo consiguió y cuando, al terminarlo se dirigió a mí (siempre me hablaba como a un adulto aunque yo por aquel entonces tenía ocho años): "esta novela es de lo mejor que se ha escrito en español en todo el siglo XX, algún día cuando seas mayor la leerás y lo comprenderás". No sé por qué pero esas palabras me impactaron, parecían tan rotundas, pero eran algo más: por primera vez tuve conciencia de que existía un nexo que me unía a mi con mi abuelo y que seguiría más allá.
Naturalmente llegué a leer ese libro, después de que mi abuelo se lo hubiera leído muchas veces, de que mi padre se lo devorara. Cuando  terminé de leerlo por primera vez, corrí a ver a mi abuelo y estuvimos un largo rato comentándolo, él con un orgullo que yo no supe interpretar en su momento (era por su nieto, por la herencia que había transmitido).
Cuando murió mi abuelo, mis primos y yo comentamos qué libros nos quedaríamos cada cual: yo sólo me pedí uno.
Hoy este libro está delante de mí mientras escribo estas líneas, se le notan las marcas del uso y ello enriquece este ejemplar: lo hace único. Confío que alguno de mis hijos lo poseerá, pero él no será más que el depositario, como lo fue mi abuelo, como lo soy yo, de un tesoro que a todos nos enriquece: gracias Gabo.

sábado, 30 de junio de 2012

Carta abierta a Tomás Roncero (con un ruego)

Señor (espero que disculpe por la omisión del "estimado": no vamos a empezar nuestra relación epistolar con una hipocresía, ¿verdad?):

Supongo que en un momento de ofuscación (me niego a pensar que usted sea así siempre) provocado por una pasión a todas luces desmedidas por una labor muy bien realizada por un pequeño puñado de compatriotas (algunos en contra de su voluntad) y multimillonarios (parte de ese dinero que perciben sale de nuestros impuestos) usted tuvo a mal de proclamar ante miles de persona que le escuchaban que "no somos científicos, no somos gente que gana premios Nobel, no valemos para eso" (siguió adornando su discurso(?), pero me quedo con esa frase). Por extraño que le pueda parecer por el tono de esta epístola, le he de confesar que estoy totalmente de acuerdo con las dos primeras afirmaciones (negaciones) que usted hace, es más: son incontestables: nuestro país no produce científicos, no gana premios Nobel. Bien es verdad que la primera parte tendría muchas matizaciones, puesto que existen muchos parámetros que indicaban que el nivel de la ciencia en nuestro país iba subiendo, pero digamos, que, en general, estamos de acuerdo. El problema, el terrible problema es su tercera negación: "no valemos para eso". ¿En qué se basa para decir semejante cosa? ¿Le hubiera parecido bien que hace cinco años, cuando no había ganado España casi nada en fútbol, alguien hubiera dicho que no valemos para ese deporte?

Pero no crea que esto es una rabieta sin más, el problema (otro más) es que sus palabras la escuchan miles de personas y tienen más trascendencia de las que se puede imaginar, porque calan en las mentes de aquellos a los que llegan y crean una conciencia colectiva de que "no merece la pena dedicarse a la ciencia en España", "no merece la pena que invirtamos en ciencia". Ese tipo de frases y de pensamientos son los que han causado que cuando se piensa en recortes, lo primero que haga nuestro gobierno sea recortar en ciencia, en investigación y que nadie se escandalice por ello. ¿Y si fuera falso? ¿Y si valemos para la ciencia? ¿Y si el problema es que no se invierte lo suficiente? Hemos probado que cuando se invierte en ciencia, los científicos (españoles, esos que no valen para ello) producen y mucho: no hemos conseguido aún premios Nobel (Y por este camino no los vamos a conseguir), pero sí que ha subido mucho el nivel de la base: si se me permite un símil más cercano a usted: hemos conseguido varios campeonatos sub-17 y sub-19 en ciencia. ¿No cree que con ello merece la pena invertir en estas jóvenes promesas? ¿No es posible que sí valgamos para la ciencia pero no se nos ha dado la oportunidad de progresar?

"No ganamos premios Nobel", como he dicho al principio de esta (ya demasiado larga) carta, esa es una gran verdad. Pero déjeme que le diga quiénes son los diez países que más premios Nobel gana: exceptuando EE.UU. y Rusia que puede que por razones externas desvirtúen esta lista, dado su tamaño y cuestiones políticas) esos países son: Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia, Suiza, Austria, Canadá y Holanda. ¿Observa algo en esa lista? Por si acaso lo aclaro yo: son algunos de los países occidentales que menos están notando la crisis, que más alto nivel de vida tienen. En esa lista no están ni Italia, ni Brasil, ni Uruguay, ni Argentina, ni nuestra querida España que tantas alegrías han dado en fútbol a sus ciudadanos (Alemania está ne las dos listas: pero sospecho que no han sorteado la crisis por sus habilidades futbolísiticas). Alguien dijo que los países pobres creen que los ricos invierten en ciencia porque son ricos, pero que los países ricos saben que son ricos porque invierten en ciencia.
Dentro de unos meses esta Eurocopa no será más que algo casi olvidado del pasado, pero las miserias del día a día continuarán, continuarán los recortes, los cierres de laboratorios, los despidos de gente valiosa, seguiremos sin ver cómo salir de este túnel y sospecho que la salida no es jugando al fútbol.

Ahora viene el ruego: creo que sus palabras son importantes porque las escuchan mucha gente, creo que lo que dijo es muy negativo, pero puede arreglarlo. Mi sugerencia es que en la final de la Eurocopa (ojalá gane España, me haría ilusión y a mis hijos aún más) usted diga que se equivocó, que sí valemos también para ser científicos, que si invertimos en ciencia no sólo seremos campeones del mundo de fútbol sino que será más difícil que nos coja una crisis como esta, que si invertimos en ciencia vamos a vivir más tiempo y en mejores condiciones. Atentamente

-Un cientiífico

martes, 29 de mayo de 2012

Grafos y redes sociales

El objetivo de esta entrada es dar soporte a una clase impartida dentro del contexto de #SevillaPara. Este movimiento ha surgido como respuesta a diversas medidas que el gobierno del Partido Popular, las cuales conducen, según una amplia mayoría de expertos, a la degradación de la Universidad Pública tal y como la conocemos: efectivamente, la subida de tasas junto con el recorte drástico de medios son dos de las acciones más significativas, pero no las únicas que llevan a pensar que el objetivo del gobierno no es otro que el potenciar una universidad privada, hoy por hoy casi inexistente en  nuestro país (y muy minoritaria también en el contexto europeo en el que estamos).

Teoría de Grafos
En esta entrada vamos a ver cómo los grafos pueden servir para modelar diversas situaciones, muy especialmente las redes sociales, y cómo aplicar dichos modelos para hacer más efectiva la presencia de cierto colectivo o de cierto tipo de pensamiento en la sociedad a través de las redes sociales.

Empecemos pues viendo qué es un grafo (porque asumo que todos sabemos qué es una red social). Un grafo es una estructura matemática muy simple que, a pesar de ello, consigue modelar un número ingente de problemas de la vida real y que por tanto tiene multitud de aplicaciones. Efectivamente: un grafo se compone de dos tipos de elementos: por una parte tenemos los vértices (un conjunto cualquiera) y por otra parte las aristas (pares de vértices). Ya que queremos utilizar los grafos para modelar cuestiones sociales consideremos, por ejemplo,  el grafo formado por los vértices {a,b,c} y las aristas (a,b) y (b,c) es un grafo formado por tres vértices y dos aristas que muchas veces se representa de la siguiente forma:
Escogiendo un punto del plano por cada vértice (tres en total) y uniendo dos puntos que formen parte de una arista. Este grafo que técnicamente es conocido como K1,2 puede servir, por ejemplo para lo que es conocido como "el eterno triángulo sentimental", esto es: A y C están enamorados o tienen una relación con B. Tal y como se observa en "el eterno triángulo sentimental" el triángulo brilla por su ausencia (y en muchas ocasiones los sentimientos también), así que más apropiado sería llamarle "el eterno K1,2 sentimental".

Bueno, no es del todo cierto que no se presenten los triángulos: este grafo representa las relaciones sexuales durante los seis meses previos al estudio en un instituto en Estados Unidos
Podría hacer comentarios muy ingeniosos y divertidos sobre dicho grafo, pero creo más prudente omitir dichos comentarios porque nos desviaríamos de los objetivos que nos hemos propuesto.

Mundo Pequeño y seis grados de separación
El grafo anterior lleva inmediatamente al grafo de relaciones de todos los humanos: un vértice por cada habitante del planeta y una arista entre dos personas si conocen (no, no voy a dibujar este grafo). Sobre este grafo se ha hablado mucho, pero la idea popular es que la máxima distancia que podemos medir en dicho grafo (entendiendo por distancia al mínimo número de aristas que tenemos que recorrer desde un vértice para llegar a otro) es seis (seis grados de separación) para ello se pueden consultar por ejemplo las entradas en la wikipedia sobre "seis grados de separación" o (muy especialmente) "experimento mundo pequeño", desde un punto de vista más divulgativo, me encanta esta entrada sobre el tema.

En cualquier caso, tal y como se dice en las referencias citadas, en algunos grupos muy específicos en los que se dispone de bases de datos muy completas, se comprobar qué distancia separa a dos actores (existiendo una arista entre ellos si han trabajado en alguna película en común) en esta página o la distancia entre dos matemáticos (una arista entre dos si han publicado un trabajo en común) en esta otra.

Para que un grafo tenga estructura de mundo pequeño se tienen que dar dos características: la primera es que cada vértice esté relacionado con pocos vértices (entre miles de millones de personas, sólo conocemos a unas cuantas) y la segunda es que la distancia máxima entre dos vértices ha de ser también pequeña (los seis grados de separación). La pregunta es: ¿qué tipo de grafos cumplen estas características? Naturalmente responder a esta pregunta exigiría cierto grado de tecnicismo, así que solo diré que, intuitivamente, los grafos muy bien estructurados no son buenos para estos propósitos.  Quiero decir que si un grafo tiene sus vértices y aristas repartidos como si fueran una cuadrícula, entonces no tiene estructura de mundo pequeño (la distancia entre dos puntos es más o menos la raíz cuadrada del número de puntos y no una cantidad constante como buscamos). Tampoco, y esto es fundamental para lo que pretendo contar más adelante, son buenos los grafos que sus vértices forman agrupaciones en el que todos están unidos entre sí pero las agrupaciones están poco relacionadas entre ellas.

Para que un grafo tenga estructura de mundo pequeño se han de conjugar en realidad dos factores: que existan esas agrupaciones de vértices a la que nos hemos referido en el párrafo anterior (técnicamente clusters) y que existan unos vértices destacados o conectores, que tengan muchas relaciones en agrupaciones distintas. En algún sentido, en el caso de los actores, estos conectores son aquellos actores que han trabajado con grupos muy distintos e igual ocurre en el caso de los matemáticos.

Redes sociales
Aunque me limitaré a hablar sobre tres redes sociales de carácter generalista (Twitter, Facebook y Google+), sí comentar que existen otras específicas de ciertos intereses que de alguna forma y a menor escala, reproducen todo lo que vamos a decir.

Respecto a las redes sociales nos podemos formular varias (muchas) preguntas, pero vamos a centrarnos en dos iniciales y en otra fundamental para esto días.
 

Las iniciales son: ¿qué tiene que tener una red social para estar bien diseñada? y una íntimamente relacionada: ¿son eficaces las redes sociales para transmitir información? La fundamental estaría, a partir de la anterior:  ¿cómo podemos usar las redes sociales para transmitir la información de esto días?

Pues tal y como se suele decir: utilicemos la táctica de Jack el Destripador: vayamos por partes:

Evidentemente se sale un tanto de esta entrada analizar las características que tienen que tener una red social, pero digamos que, en algún sentido, tiene que tener un carácter vírico, de expansión. Esto lo consiguen las tres redes que hemos mencionado de una forma distinta. Twitter, fundamentalmente se basa en el RT, en las recomendaciones (los #ff) que nos permite conocer a otros usuarios que nos parecen interesantes: su crecimiento viene más fundamentado en afinidades que en otros factores. Naturalmente estoy saltando por alto, otros muchos elementos, pero digamos que el anterior es fundamental. Facebook lo que hace es casi construir un subconjunto de nuestras amistades del mundo 1.0, su carácter vírico es que pretende agrupar a todos aquellos que hemos conocido bajo diversas circunstancias. Por último, Google+ es una mezcla de las dos anteriores, además permite organizar a los contactos por círculos y así filtrar el tipo de información que hacemos llegar (o que nos llega). En cierto sentido, esta última es la red mejor diseñada y si no ha triunfado aún es porque las otras ya ocupaban un nicho del que es difícil desalojarlas.

Impacto de las redes sociales
Intentemos responder a la segunda pregunta: son eficaces las redes sociales para transmitir información. La respuesta a esta pregunta no es tan simple como pueda parecer a simple vista: todos estamos convencidos de que sí que lo son, pero me parecen muy significativos dos tweets que aparecieron en mi Time Line uno antes y otro después de las últimas elecciones legislativas: "si me fijo en mi TL IU va a ganar las elecciones, el PSOE tendrá dificultades para formar grupo parlamentario y el PP no sacará ningún diputado" y el otro: "qué ha ocurrido aquí? esto debe haber sido cosa de los de facebook". Efectivamente, por sus propias características las redes sociales tienden a agrupar a sus componentes, a formar esos clusters que decíamos antes y podemos tener la falsa sensación de que un tema es muy candente porque todo el mundo en nuestro TL está hablando de él, pero en realidad, esa información no es fundamental fuera de nuestro cluster. Por tanto, y nos adentramos en la tercera y fundamental pregunta: ¿qué hemos de hacer para transmitir eficazmente algún tipo de información, de opinión? Básicamente conseguir salir de nuestro cluster, para ello, me temo que es fundamental utilizar a los conectores, es fundamental realizar acciones que transciendan fuera de nuestro cluster. Es muy peligroso tener la falsa sensación de que estamos haciendo algo muy importante, de mucho impacto y que después resulte que nadie se ha enterado.
Hay que conseguir que conectores (normalmente gente famosa, periodistas, gente con imagen pública) se involucren bien porque se les consiga convencer ideológicamente, bien porque se lleven a cabo actos  que trasciendan que "salten" de los clusters. Me gustaría poner tres ejemplos de esto:
La llamada primavera árabe comienza en Tunez, uno de los países del mundo musulmán más occidentalizados, gracias a las redes sociales se había creado un profundo descontento entre las capas más desfavorecidas de la sociedad, pero  la inmolación a lo bonzo de un joven de 26 años, Mohamed Bouazizi, debido a sus problemas económicos, desató una ola de manifestaciones en Sidi Bouzid que se extendió desde las periferias de Túnez hasta su misma capital y terminó por derrocar al gobierno. También ha habido inmolaciones que han trascendido a nivel mundial tanto en Egipto con en Grecia. En alguna asamblea del PDI de la Universidad de Sevilla he propuesto esta medida: realizar un sorteo entre todos los integrantes de la comunidad universitaria (somos unos 75.000 en Sevilla) y quemar al que pierda (o gane, según se mire), las probabilidades de que te toque son muy escasas, pero el impacto mediático sería tremendo.
Otra medida que ha trascendido ha sido realizada por pocas personas en la Universidad de Málaga, pero ha sido muy bien orquestada (algo similar se hizo en Sevilla, pero estuvo muy mal coordinado y tuvo poco impacto). Os dejo con un vídeo de este acto que ha merecido la atención de muchos medios a nivel nacional.

También puedes verlo en http://vimeo.com/42887017

Por último, de lo que más se ha hablado no ha sido del encierro en Sevilla, ni de los jóvenes desnudos en Málaga, sino de: Arguiñano. Efectivamente, el cocinero dijo esto en su programa:



La verdad es que estuvo sembrado. Pero algo que debemos pensar es que si tecleamos en Google #SevillaPara salen cerca de 5000 resultados, son muchos, pero la inmensa mayoría son páginas del propio colectivo o de gente muy afín, mientras que si tecleamos "Arguiñano contra los recortes" el número de entradas es de 150.000 y de las más diversas fuentes.

Mi propuesta: convencer a Arguiñano de que cocine a un par de estudiantes y a un par de profesores desnudos como protesta por todo lo que está ocurriendo: el impacto sería tremendo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Sobre la evaluación en los colegios

La semana pasada, en una de esas reuniones insufribles de padres del colegio de mi hijo, una de las profesoras dijo algo sobre la evaluación que todo el mundo aceptó como muy lógico y que, cuanto más pienso en ello, más dudas me asaltan.
Básicamente, la profesora venía a decir que a los niños hay que evaluarlos en función del esfuerzo que hacen, que tiene más mérito un niño que obtiene un 5 en una prueba pero para obtener dicha nota necesita esforzarse mucho que un 9 obtenido por otro niño sin esfuerzo por su parte. En otras palabras: que el esfuerzo debe ser lo que más se valore a la hora de la evaluación.
Dos son las cuestiones que se me plantean:

  1. ¿Debemos valorar el esfuerzo por encima de otros elementos?
  2. ¿Cómo medimos el esfuerzo?

Me explico: se parte de la base de que no todos tienen la misma inteligencia, la misma memoria y que es injusto calificar en función de dichas capacidades "innatas". Por tanto, la primera duda que me asalta es: ¿la capacidad de esfuerzo no es también algo innato? Evidentemente es algo que podemos trabajar y mejorar, pero también me parece evidente que algunos tienen más capacidad de sufrimiento, de esfuerzo que otros. En este sentido, si somos unos empresarios que tenemos que contratar a alguien para realizar un trabajo, ¿debemos primar a alguien que se esfuerza mucho por realizar dicho trabajo (pero lo hace regular), sobre alguien que, sin esfuerzo aparente, lo realiza a la perfección? En un club de fútbol ¿hay que contratar a uno que mete muchos goles o a otro que se entrena muchísimo? No estoy diciendo que la capacidad de esforzarse no sea una cualidad positiva, simplemente, que es una cualidad que a lo mejor es tan innata o tan perfeccionable como otras que, en algunos casos, estamos demonizando o no valorando adecuadamente.
Tengo dos hijos pequeños de nueve y siete años, los dos son inteligentes, pero el primero es extraordinariamente brillante y el segundo tiene una gran capacidad para el trabajo. Así cada vez que vemos a algún profesor del mayor, siempre nos dicen que podría ser mucho mejor de lo que es si se esforzara más: por supuesto, todos podríamos ser un poco mejores si nos esforzáramos más. Recuerdo que algo parecido me ocurría a mi en el colegio, tenía un compañero que no hacía los exámenes mejor que yo, pero a él siempre le ponían mejores calificaciones "porque se esfuerza más": al cabo del tiempo, cuando yo era el catedrático de universidad más joven de mi área, él seguía preparándose oposiciones (con gran esfuerzo  y dedicación por su parte, eso sí). Del segundo de mis hijos nadie tiene queja porque se esfuerza mucho y trabaja muy bien. Naturalmente, la madre y yo le tenemos que dedicar mucho más horas a vigilar las tareas del primero que las del segundo. Pero la tremenda curiosidad, inventiva, capacidad de relacionar cosas, etc., que tiene nuestro hijo de nueve años parece como si nadie las valorara, como si fuera un handicap: como está tan dotado tiene que rendir más de lo que rinde. Incluso me planteo que cómo medimos el esforzarse de un alumno: a mi hijo pequeño no le cuesta ningún trabajo hacer toda la tarea, escribir todas las páginas que le manden con cuentas repetitivas: no le cuesta esfuerzo esforzarse. 
Incluso en las reuniones con los profesores se llega a algunas situaciones absurdas: una queja común es que no presta atención a lo que explica el profesor, que se distrae mucho, que está en su mundo, pero si le preguntan sobre lo que estaba explicando siempre responde correctamente. ¿Para qué explicamos los profesores? ¿No era para que nuestros alumnos aprendieran?
No he tratado mucho el tema de medir el esfuerzo. Porque creo que en este tema también estamos equivocándonos algo: se viene a entender como la capacidad a realizar labores muy repetitivas. Así, parece que a la hora de evaluar estamos valorando mejor a aquella persona que será un buen trabajador en una cadena de montaje que a alguien con inteligencia e inventiva.
Para terminar, creo que algo fundamental sería plantearnos en todo momento cuáles son las misiones principales de la escuela. En principio se me ocurren dos: por una parte, preparar a los niños para que se desenvuelvan adecuadamente en la sociedad cuando sean adultos: con conocimientos y habilidades, con capacidad para adquirir dichos conocimientos y habilidades y con la ética adecuada para que su relación con los otros miembros de la sociedad y, en segundo lugar, la escuela debe tratar de conseguir que la sociedad en general mejore con el paso de las generaciones. En resumidas cuentas: debemos aspirar a individuos mejores en una sociedad más justa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Cuánto mide el puente de Harvard?

Una de mis ciudades favoritas de EE.UU. es Boston, no es una ciudad muy turística pero tiene un gran encanto. Adicionalmente Boston es la sede de algunas de las mejores universidades del mundo: Harvard y el MIT están allí (y más de cien universidades, pero eso es otra historia), bueno, en realidad, ambas están al otro lado del río Charles: en Cambridge. Y aquí comienza esta historia: un puente, el puente de Harvard, conecta Boston con Cambridge  y a la derecha de dicho puente está el MIT, pues bien, si le preguntas a cualquier estudiante del MIT (o a casi cualquier bostoniano) que cuánto mide el puente de Harvard, te contestará:
"364,4 smoots y una oreja"
Incluso si paseas por el puente (si eres lo suficientemente valiente, lo puedes intentar en el "suave y agradable" invierno bostoniano) verás marcas 10 smoots, 20 smoots, 69 smoots (que sustituye al de 70 smoots, la razón supongo que es obvia) y al final la marca 364,4 smoots + una oreja (originalmente era más, menos una oreja, pero el menos ha desaparecido)
La marca de 50 smoots
La longitud del puente de Harvard
Naturalmente cabe preguntarse qué es un smoots: un smoot es aproximadamente 170 centímetros y más concretamente: un smoot es la altura de Oliver Smoot en Noviembre de 1958. 
Efectivamente, en dicha época, el bueno de Oliver Smoots (estudiante del MIT) y varios de sus compañeros decidieron medir el puente de Harvard: Oliver se tumbaba, sus compañeros marcaban hasta donde llegaba y él se volvía a situar. Llegado un momento, Oliver estaba agotado de tanto tumbarse y fueron sus compañeros los que lo llevaban en brazos y lo iban situando sobre la marca previa.
Smoots en la marca 69 junto a sus compañeros Miller, Mann y Edmiston
Existe una coda curiosa relacionada con la vida profesional de Smoots: se dedicó profesionalmente a la normalización de medidas y presidió dos de las instituciones más prestigiosas en el campo de la normalización: la International Organization for Standardization (ISO) y la American National Standards Institute (ANSI), de la cual se retiró en su jubilación en el 2005.

Oliver Smoots
Para terminar, ni que decir tiene que en la marathon de Boston (una de las más famosas en EE.UU.), los corredores han de recorrer 24777 smoots y que muchos se entrenan usando dicha unidad ("hoy hacemos 10.000 smoots", etc.).



martes, 12 de julio de 2011

Mi abuelo Ventura

Ventura Marquez (1903-1991). Fue el segundo hermano de un total de seis de una famila muy humilde de Riotinto (Huelva). Con 17 años decidió emigrar a Cataluña. Empezando a trabajar en una cantera. Poco a poco se llevó consigo al resto de su familia. 
Su vida fue todo un ejemplo de lucha y superación. Después del duro trabajo diario no dejó de estudiar hasta conseguir el título de maestro de enseñanza primaria, aunque nunca se pudo presentar a las oposiciones ya que requerían un importante desembolso que él no se podía permitir. Cambió su trabajo a una fábrica en la que fue ascendiendo poco a poco y comenzó a relacionarse con los círculos literarios y artísticos del Bajo Llobregat. Llegando a publicar alguna novela corta. Entonces tuvo que cumplir su servicio militar en la primera de las tres guerras en las le tocó luchar: la de Marruecos, aunque supongo que allí no disparó ni un tiro puesto que por saber leer y escribir lo destinaron a oficinas (allí conoció a Franco que tan importante llegó a ser en su vida: se la arruinó como a tantos otros). 
De vuelta a Cataluña siguió ascendiendo laboralmente y con su afición literaria: fundó los Amigos de las Artes y de las Letras en San Feliú. Redactando sus estatutos que fueron presentados y aprobados en catalán. Siendo el primer documento oficial en dicho idioma aprobado por la dictadura de Primo de Rivera (o, al menos, eso me contaba siempre él). Cada vez se vio más involucrado en cuestiones sindicales, perteneciendo, por tradición familiar, al sindicato UGT. Con la república se le abrieron cientos de puertas: secretario general de UGT en el Bajo Llobregat, fundó una librería, fue nombrado Inspector de enseñanza (por la antigüedad de su titulo de maestro), le fue cedida la fábrica en la que trabajaba por parte de su dueño (un nazi alemán que apreciaba a un socialista español y que decidió volver a su país para ayudar a su lider). Nombrado alcalde de Esplugas de Llobregat en las famosas elecciones de febrero de 1939. 
A nivel más personal se casó con una mujer excepcional: Angélica Beltrán que era también de Riotinto y vivía en Cataluña, aunque su familia era acomodada y de derechas, tuvo dos hijos: Esther y Alberto. Todo se fue al traste gracias a los salvapatrias de siempre, empeñados en destruir a los pueblos para salvar a las patrias. La guerra, la derrota, el exilio, la diáspora, la Invasión alemana y de nuevo la guerra: lideró los maquis que liberaron el departamento de Cantal, pero no pudo disfrutar del triunfo: fue obligado a liderar parte de las tropas guerrilleras que se aventuraron en el Alto Aragón, en la huida sufrió un desmayo y se vio obligado a entregarse: juicio sumarísimo, condena a muerte, la espera noche tras noche escuchando como se abrían los cerrojos de los que iban a 'pasear' ese amanecer. 
Salió de la cárcel a mediados de los cincuenta (justo cuando mi padre empezaba la mili y esa es otra historia emocionante) y se tuvo que enfrentar a la negra España con un pasado de ex-presidiario. Con muchas penalidades y fatigas consiguió salir adelante. 
Murió poco después de que le reconocieran y concedieran una pensión digna y todavía lo echo de menos. 
Mientras escribo estas líneas no puedo parar de llorar. Cuando se quedó embarazada mi mujer de nuestro segundo hijo, ella no lo dudó: nuestro hijo se llama como mi abuelo. Igual nos volvemos a reunir toda la familia en su honor: le quieren hacer un homenaje en Francia.